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El español más venezolano (y también viceversa) escribe letras urgentes para hacer un periodismo de calidad

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Carlos Pérez Ariza es periodista en ejercicio desde 1973 / Foto: Cortesía

Mariveni Rodríguez (ALN).- Una reflexión y análisis sobre la “prensa libre” y la influencia de los medios de comunicación en el devenir de las naciones democráticas, es el tema que ocupa al periodista Carlos Pérez Ariza. “Estamos frente a la encrucijada del mundo digital, donde todo puede decirse antes, pero no decirlo mejor”, opina este escritor en su más reciente libro, La prensa mancha y letras urgentes, editado por Algorfa.

Entre píldoras y mandamientos, Carlos Pérez Ariza defiende el periodismo de calidad y hace gala de su experiencia como redactor de periódicos, crítico de teatro, corresponsal, profesor, columnista y asesor comunicacional en La prensa mancha y letras urgentes, de ediciones Algorfa, páginas donde también se recopilan algunos de sus artículos de opinión (2015-2019).

“En este libro abordo el problema de la inmediatez, de la necesidad de contrarrestar la información con fuentes periodísticas con credibilidad y de la crisis de los medios de comunicación y las redes sociales”, explica Pérez Ariza.

“En La prensa mancha… abro los ojos a profesores y estudiantes que quieran estudiar esta profesión; también soy crítico con las universidades donde se gradúan licenciados que luego quedarán sin trabajo e irán a la calle”, señala este periodista con 24 años en la docencia e investigación académica en la Universidad de Málaga (UMA) y Campus EADE/Wales University.

En 1991 Carlos Pérez Ariza viaja desde Venezuela a España para recibir el Premio Iberoamericano de Periodismo de la Sociedad Estatal V Centenario. “Y ya que estaba en este lado del Atlántico, me quedo y busco seguir trabajando en mi profesión”, comenta siguiendo este arduo camino de mantener tu estatus profesional en tierras europeas. “No me ayudó ser premiado, menos ser español o venezolano”.

Hoy por hoy, Carlos Pérez Ariza es periodista en ejercicio desde 1973. Profesor Doctor en el Departamento de Periodismo de la Facultad de Comunicación/UMA. Co-director del Máster de Comunicación Política y Empresarial y articulista semanal por 11 años en La Opinión Málaga con su columna Mare Nostrum. “Soy malagueño de nacimiento, pero adquiero la nacionalidad venezolana por decisión propia. Y soy también venezolano. Decido volver a España cuando las cosas empezaron a ponerse feas con los bolivarianos”, advierte.

“A finales de 1959 partimos con mi madre a Caracas, me fui de España con 12 años, y allí, en Venezuela, terminé mi bachillerato; luego mis estudios de Periodismo. Empecé en la Universidad Central de Venezuela (UCV) y después terminé con los jesuitas porque para aquel entonces el gobierno de Rafael Caldera decide cerrar la UCV porque en el Hospital Universitario acogían a guerrilleros heridos. Pedí traslado a la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) y ejerzo en varios medios, El Diario de Caracas, el último. Pero en 1991, viendo lo que podía venir, me dije que en Venezuela había que hacer dos cosas: irse y no volver”, dice rotundamente Pérez Ariza.

Carlos Pérez Ariza larga esta sentencia lamentándose de que luego los hechos le dieron la razón y empieza a hilar un suceso tras otro, con una memoria proverbial, de esas que te da la experiencia de haber dictado clases y tener como oficio la escritura.

El Caracazo, el golpe y el cambio de la Constitución: la debacle de un país

En 1989 comienza, con el estallido social conocido como El Caracazo, la debacle de Venezuela: “La gente de los barrios marginales asaltando la ciudad durante dos semanas largas. Yo estaba en el periódico controlado por un coronel que censuraba todo; el gobierno trajo a 10.000 soldados para contener aquello y siempre me preguntaba cómo era posible que este tipo de cosas sucediera. ¿La toma de La Bastilla fue sin líderes? No. ¿La toma del Palacio de Invierno en San Petersburgo fue sin líderes? No. Detrás de esto estaba el entramado chavista”, razona Pérez Ariza.

“En 1992, tres años después: intento de golpe de Hugo Chávez. El teniente coronel falla, no logra su objetivo. En 1999 gana las elecciones el chavismo: se convoca una Constituyente y cambian la Constitución de Venezuela. Así que, en 1991, cuando recupero la nacionalidad española, vuelvo a Málaga, primero, y después a Madrid, donde vivo siete años largos. Lamentablemente no me equivoqué. Hasta el día de hoy”, apunta con cierto dejo de frustración por la situación que atraviesa Venezuela.

“Soy el español más venezolano y también viceversa. Venezuela me adoptó a mí antes de yo darme cuenta”, dice con el corazón partido.

Carlos Pérez Ariza es un hombre muy sociable, un conversador nato, y un dandy que gusta llevar coquetamente pajaritas en el cuello de la camisa. Se las combina, a veces, con un sombrero, con el cual seguramente se ha quitado a sombrerazos algunos amores universitarios. Cuida de su apariencia y lenguaje. También es un personaje de las barras de cafés y tabernas de aquí y de allá.

“De Caracas extraño nuestro cerro El Ávila. De Madrid, la calle Huertas y de Málaga, la mar”. Estas tres ciudades llenan su espacio vital, pero Pérez Ariza no se cierra a vivir en otra. “Estados Unidos, quizá Florida, donde tengo a uno de mis hijos y donde, aun jubilado, podría seguir ejerciendo”, dice con esperanza en un sueño futuro, pero reconociendo que, aunque en España hay calidad de vida, en EEUU se puede producir más ingresos.

Hombre independiente y de varios palos. Se licencia de periodista en Caracas y trabaja en varios medios de comunicación y agencias publicitarias. En España toca las puertas de la agencia EFE, pero al recibir sólo promesas de trabajo, decide crear su propia firma de comunicaciones, Varipress, asociándose con la periodista española Concha Vargas. Luego es seducido por la docencia y termina jubilándose como vicerrector de Comunicación. En el mundo literario publica sus obras de ficción, entre otras.

Con todo, Pérez Ariza ha tenido un oficio que le ha permitido moverse a varias bandas: de la prensa a medios televisivos, del cine al teatro y a la docencia. Es autor de varios libros, algunos enfocan temas de comunicación y otros se dejan seducir por la ficción. Dos son sus novelas, La última amante del generalísimo (Francisco de Miranda), y Cuerpo a Cuerpo. Ensayos varios: Libertad de expresión en España (Premio Nacional Tesis doctoral en Comunicación por SGAE/Fundación Autor) y El periodismo constructor. El guion literario, teoría y práctica. Cine y Televisión.

“Ahora estoy escribiendo otra novela. Una gesta que, principalmente, se inició a raíz del descubrimiento de América en 1492 por Cristóbal Colón, pero sobre todo en el siglo XVI. Entre estos personajes estaba un vasco, Andrés de Urdaneta, de un pueblecito de Guipúzcoa llamado Villafranca de Ordizia. Él consigue establecer, por primera vez, la ruta marítima desde las Filipinas hasta lo que era Nueva España, es decir la costa pacífica de México. Esta ruta la realiza en un solo barco de 500 toneladas, bastante grande para esa época, y tarda sólo cuatro meses y una semana en realizarla teniendo como destino el puerto de Acapulco”, explica.

En esta nueva novela Carlos Pérez Ariza no sólo cautiva con su verbo proverbial. También es seducido por las hazañas de este personaje. Y qué mejor para un periodista que dejarse llevar por la pluma y una historia de aventuras.

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