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Edición testing    21 de septiembre de 2020

PNB

Pedro Benítez (ALN).- Peleas a golpes a plena luz del día entre funcionarios de distintos cuerpos policiales. Disputas, rivalidades y conflictos entre los distintos organismos de seguridad. Balaceras en la vía pública ante la atónita mirada de los transeúntes. Deserción de oficiales militares. No son hechos aislados sino recurrentes que indican un patrón y tienen una causa de fondo. Son una señal alarmante de descomposición.

Pedro Benítez (ALN).- Maduro pone a prueba la determinación de Juan Guaidó. Crecido por su gira internacional, Guaidó viene a agitar la bandera de elecciones presidenciales libres para movilizar la calle y sostener la presión externa. Paradójicamente Nicolás Maduro puede ser su principal aliado en este propósito. Prisionero de su estilo, el chavismo parece empeñado en convertir cada movimiento del joven presidente interino en todo un acontecimiento.

Pedro Benítez (ALN).- En política (como en la vida) se hace lo que se puede, no lo que se quiere. Se llama aceptar la realidad tal cual es y de allí intentar cambiarla. Es la lógica de la propuesta que Juan Guaidó, el presidente del Parlamento venezolano, reconocido como presidente interino del país por 55 países, ha presentado públicamente. Una solución salomónica.

Zenaida Amador (ALN).- Los hechos del 30 de abril volvieron a encender los reflectores sobre Venezuela. Juan Guaidó, en compañía de Leopoldo López y de varios militares activos, se plantó en las calles de Caracas a exigir el cese de la usurpación de la Presidencia, creando así un nuevo sobresalto en la rutina operativa que Nicolás Maduro intenta imponer en sus más de 100 días de gobierno ilegítimo. Era de esperarse que de inmediato Maduro mostraría su fortaleza y comenzaría la persecución de Guaidó, pero nada ha pasado. ¿Por qué?

Zenaida Amador.- Juan Guaidó ha ido abonando el terreno para conectar el malestar social con la protesta política e ir desmoronando las bases sobre las que Maduro sostiene operativamente su régimen en las distintas instituciones públicas, incluyendo la castrense, intentando así que se produzca la salida de Maduro por una vía menos costosa y dolorosa, lo que permitiría avanzar más rápidamente hacia la gobernabilidad del país y hacia una elección libre que abra paso a la restauración del hilo constitucional en Venezuela. La apuesta de Guaidó es al quiebre interno del régimen.

Zenaida Amador (ALN).- La radicalización del régimen de Nicolás Maduro alcanzó un estadio superior este 23 de febrero a pesar de que los ojos del mundo estaban centrados en Venezuela. No sólo bloqueó el acceso al país de la ayuda humanitaria, sino que para hacerlo se valió de colectivos civiles armados y otros grupos de choque con saldo de al menos dos asesinados y 66 heridos. Maduro cerró la puerta a las opciones conciliadoras y, con su respuesta, lanzó un reto a la comunidad internacional.

Pedro Benítez (ALN).- Nicolás Maduro aún manda pero no gobierna. En cambio, Juan Guaidó comienza a mandar y a gobernar. El primero conserva el control de los aparatos de inteligencia y la policía política, pero no puede tomar medidas de gobierno. El segundo apenas tiene escolta, pero comienza a dar pasos para concretar el gobierno de transición. El centro de gravedad del poder político en Caracas se está moviendo.

Pedro Benítez (ALN).- Secuestros de menores de edad, detenciones arbitrarias, razzias en los barrios y ejecuciones extrajudiciales son el coctel represivo con que los brazos policiales que acatan a Nicolás Maduro ponen a raya la protesta popular en Venezuela. Mientras la comunidad internacional busca salidas políticas al drama venezolano, las siniestras Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) ponen en práctica su propia versión de la caravana de la muerte en los barrios más pobres del país.
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