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Edición testing    5 de diciembre de 2020

Cristina Kirchner

Pedro Benítez (ALN).- El presidente argentino, Alberto Fernández, practica un complicadísimo juego de equilibrio entre la economía y la política. Entre la crisis económica que sólo se ha tomado un respiro en Argentina y las presiones que no cesan desde su propio campo. Empezando por su jefa política, la vicepresidenta Cristina Kirchner, y por la izquierda de la izquierda que representa un personaje como Juan Grabois.

Pedro Benítez (ALN).- Como si el gobierno argentino que preside Alberto Fernández no tuviera suficientes problemas, su canciller, Felipe Solá, sale a defender sin defender a Nicolás Maduro a propósito del informe independiente de Naciones Unidas (ONU) sobre violaciones a los Derechos Humanos en Venezuela. Una pequeña muestra de los problemas que Maduro les seguirá causando a sus aliados, exaliados, amigos y simpatizantes en todo el mundo.

Pedro Benítez (ALN).- En menos de un año de mandato constitucional parece claro que en Argentina, Cristina Kirchner manda y Alberto Fernández ejecuta. El presidente argentino luce atado (y bien atado) por sus compromisos previamente pactados con la ahora vicepresidenta. Es ella la que impone la línea, el tono, la estrategia y la táctica. Él tiene el cargo y ella el poder. Mientras tanto, la economía del país austral se sumerge en otra de sus crisis cíclicas.

Guillermo Ortega (ALN).- Argentina de nuevo en moratoria, es una especie de deja vu, un ciclo que se repite con cierta monotonía. Y no deja de tener algo de crueldad, como el mito de Sísifo. Mauricio Macri cerró el capítulo del default de 2001, reintrodujo al país en los mercados voluntarios, negoció con los fondos buitres luego de una batalla de 15 años y parecía destinado a modernizar el país, pero al término del gobierno, el legado no puede ser más desafortunado.

Rogelio Núñez (ALN).- Alberto Fernández ha asumido este martes como presidente de Argentina para el periodo 2019-2023 acompañado en la vicepresidencia por Cristina Fernández de Kirchner, primera dama entre 2003 y 2007, y jefa de Estado desde ese último año hasta 2015.

Pedro Benítez (ALN).- Evo Morales cayó por no seguir el ejemplo de Cristina Kirchner. La expresidenta argentina y su grupo político salieron del poder en 2015 luego de perder unas elecciones. Cuatro años después han regresado intactos por la misma vía. En cambio, el exmandatario boliviano dejó a su país sumido en el caos y a su movimiento en la incertidumbre. ¿Le dice eso algo al chavismo en Venezuela? ¿Los herederos de Hugo Chávez tienen algo que aprender de las dos situaciones? ¿Sus dirigentes se lo plantean?

Rogelio Núnez (ALN).- El regreso del peronismo a la Casa Rosada con Alberto Fernández como presidente a partir del 10 de diciembre supone asimismo la vuelta de la líder y caudilla del kirchnerismo, Cristina Kirchner, al centro del poder ahora en calidad de vicepresidenta y factótum de la candidatura del mandatario electo. La estela de Cristina Kirchner podría ser seguida por otros como Rafael Correa en Ecuador, Lula da Silva en Brasil, Leonel Fernández en República Dominicana e incluso por el recién defenestrado Evo Morales.

Juan Carlos Zapata (ALN).- Alberto Fernández dice que el eje que propone entre Argentina y México no es para molestar a nadie sino para luchar por una América Latina más igual. “Esto, insisto, no es en desmedro de nadie. No es para pelear con nadie en el continente ni fuera del continente ni con ninguna latitud del mundo”.

Daniel Gómez (ALN).- Desde Alemania, el profesor Fernando Mires asegura en entrevista con el diario ALnavío que “el peronismo de hoy es lo más parecido a lo que en otros países llamamos socialdemocracia”. Uno de los motivos que explican esta afirmación, apunta, es que “tiene una clientela de votantes similar a la del PSOE”.

Rogelio Núñez (ALN).- América Latina vive tiempos de protestas, movilizaciones y castigo a los gobiernos de turno. Un castigo que se da en las calles (por ejemplo, con más de un millón de personas saliendo a Santiago para mostrar su rechazo a la gestión de Sebastián Piñera) o en las urnas, tal y como se ha puesto en evidencia este domingo en las elecciones presidenciales en Argentina y Uruguay y en las locales en Colombia.

Pedro Benítez (ALN).- La verdad es esta: gobiernos como los de Lenín Moreno, Mauricio Macri e incluso Jair Bolsonaro están cargando con la cuenta de los tres lustros de fiesta populista pagada por el auge de las materias primas que disfrutaron Rafael Correa, la pareja Kirchner y la dupla Lula da Silva-Dilma Rousseff. Estos tuvieron suficientes recursos para financiar toda clase de subsidios a sus clientelas políticas mientras por otro lado sostenían sus respectivas y mutuas redes de corrupción. Ahora alguien tiene que pagar la cuenta y el costo político.

Juan Carlos Zapata (ALN).- Evo Morales tiene la ventaja. Todas las encuestas lo dicen. Pero falta el remate. En el comando de campaña del mandatario no están seguros de alcanzar el 40% de los votos este domingo y al mismo tiempo sacarle 10 puntos de ventaja al expresidente Carlos Mesa para así evitar la riesgosa segunda vuelta.

Ysrrael Camero (ALN).- Hoy nadie quiere retratarse con la dictadura de Nicolás Maduro. Hay un consenso regional amplio respecto al carácter autoritario del régimen, así como sobre la necesidad de darle una solución política perentoria a la crisis que dicho régimen propaga por el hemisferio. El peronista Alberto Fernández ha mostrado abiertamente sus diferencias con la dictadura y su preocupación por lo señalado en el Informe Bachelet sobre la violación de los derechos humanos en Venezuela, pero respecto a Maduro no coincidirá con la “línea dura” promulgada por Trump, Bolsonaro o Duque.

Pedro Benítez (ALN).- Primero Andrés Manuel López Obrador en México, ahora la formula Alberto Fernández/Cristina Kirchner en Argentina. Parece que el péndulo político latinoamericano se vuelve a mover hacia el populismo de izquierda. Ese que hace una década se asoció con el castrochavismo y dominó políticamente casi toda la región. No obstante, ni los personajes ni las circunstancias no son las mismas. El tiempo y los hechos no pasan en vano.
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