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Pedro Sánchez apuesta por preservar el espacio del centro político en las próximas elecciones en Madrid y mira hacia el 2023

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Sánchez respalda a Ángel Gabilondo como cabeza de lista del PSOE en Madrid / Foto: PSOE

Ysrrael Camero (ALN).- En un escenario de polarización la apuesta por el centro es una labor a contracorriente, que muchos considerarían inútil. Sin embargo, cuando esa decisión la toma el partido que fue más votado en la Comunidad de Madrid, que resulta ser también el partido de gobierno en España, el PSOE, eso parece indicar una visión estratégica que supera la contienda de mayo, proyectándose al año 2023.

Si nos atenemos a los primeros discursos de la nueva contienda por el control de la Asamblea de Madrid, parecería que nos encontramos en medio de una batalla épica y existencial entre dos posiciones extremas y mutuamente excluyentes.

Tanto el discurso de Pablo Iglesias, quien proclama descender de la vicepresidencia para batirse contra el fascismo, como el de Isabel Díaz Ayuso, quien dice levantarse como defensora de la libertad frente al comunismo, le meten combustible a un proceso de polarización y radicalización que posterga la solución de los problemas reales y concretos de los madrileños.

Estos procesos agresivos de polarización plantean a los ciudadanos un juego de suma cero, intentando vaciar el centro, neutralizar a los moderados, movilizar a los propios y reducir la fragmentación.

El centro de Gabilondo y los socialistas

En esta dinámica un liderazgo que apueste por la preservación y recuperación del centro político parece caminar a contracorriente. Sin embargo, esa parece ser la apuesta del PSOE en Madrid, con Ángel Gabilondo como cabeza de lista.

Gabilondo, quien acaba de cumplir 72 años de edad, y se encontraba cerca de retirarse de la política, ha decidido escapar de la polarización, fortaleciendo su imagen de moderación y sindéresis.

Detrás de esta jugada no está únicamente el talante personal del candidato, sino que también parece encontrarse la ratificación de una decisión de Pedro Sánchez, quien mira con más interés las elecciones de 2023 que las que se realizarán en Madrid en mayo de este año.

Sin ninguna duda Pedro Sánchez, junto con todo el PSOE, preferiría gobernar con mayoría absoluta, sin esa incómoda dependencia de Unidas Podemos (UP) y de Pablo Iglesias, pero las matemáticas parlamentarias no lo permiten. Madrid podría ser, para los socialistas, un laboratorio específico de su apuesta por el centro y un prólogo de lo que puede ser una estrategia a desarrollar hasta las próximas elecciones generales: independizarse de Unidas Podemos incorporando a su electorado el espacio político que intentaron construir Unión Progreso y Democracia (UPyD) primero y Ciudadanos después.

Madrid ha sido gobernada por los populares desde los años 90, sin embargo el peso de los socialistas es importante. En las elecciones autonómicas de 2019 el PSOE fue el partido más votado en la Comunidad de Madrid, convirtiéndose en la fracción con más diputados en la Asamblea autonómica. Ciudadanos tuvo la oportunidad de sumar con los socialistas para funcionar como bisagra moderadora, pero prefirió apostar por el Partido Popular (PP), cogobernando con Isabel Díaz Ayuso.

Los últimos bandazos de Ciudadanos

Las elecciones madrileñas del 4 de mayo tienen una proyección nacional, lo que se ha expresado en los movimientos que los distintos partidos han realizado en sus listas. Ciudadanos, para tratar de reducir su velocidad de disolución, tomó la decisión de sustituir a Ignacio Aguado, quien había sido el vicepresidente de la Comunidad, por Edmundo Bal, quien era su vocero nacional en el Parlamento.

Esta decisión forma parte de los confusos mensajes que emiten los naranjas en su caída. Aguado había mostrado en muchas ocasiones su distanciamiento con Ayuso, coincidiendo con Moncloa en lo que se refiere a la atención de la pandemia. Parecía ser la voz moderada y dialogante en un gobierno autonómico pugnaz y conflictivo. Edmundo Bal, al contrario, ha sido un portavoz agudo e implacable contra Sánchez. Ciudadanos habla de moderación, pero selecciona un candidato con un perfil distinto. Sus electores no podrían estar más confundidos, y las encuestas revelan que la mayoría se moverá en apoyo del Partido Popular.

El espacio fragmentado

Más Madrid, organización escindida de Unidas Podemos, fundada por Íñigo Errejón y Manuela Carmena, puede ser una víctima de la entrada de Pablo Iglesias en la contienda madrileña. Efectivamente, no había manera de que aceptara la invitación del líder morado para “unificar” la izquierda en torno a su candidatura.

Mónica García, médico anestesista y dirigente feminista, es su cabeza de lista para estas elecciones, distanciándose de la polarización Iglesias-Ayuso. Está negada a formar un “frente de izquierda” que encapsularía la candidatura, y parece apostar también por la moderación, enfocándose en los problemas concretos de los madrileños.

La posición de Vox es paradójica ante estas elecciones. La radicalización discursiva de Díaz Ayuso implica una mimetización con el talante de Vox en la política nacional, por lo que probablemente absorberá una parte importante del electorado de la organización de ultraderecha. Sin embargo, todas las encuestas señalan que Vox será el socio imprescindible para que el PP pueda seguir gobernando Madrid.

Es muy probable que Rocío Monasterio tenga la llave del gobierno de la Comunidad tras estas elecciones, y ya han anunciado que, en esta ocasión, exigirán ingresar en cargos ejecutivos. Eso implicaría que, aunque tenga menos votos y menos diputados, Vox tendrá aún más poder tras el 4 de mayo.

Pedro Sánchez mira desde Madrid al 2023

Muchos ven en estas elecciones un evento preparatorio para las próximas elecciones generales. Esto tiene varias interpretaciones. Efectivamente, los resultados de la Comunidad de Madrid no son trasladables al resto de España, dado que el dilatado y firme predominio conservador en la capital le es muy específico; sin embargo, no deja de ser la vitrina principal de los populares.

Tras estas elecciones será más difícil que Pablo Casado complete su viaje al centro y su alejamiento de Vox. Allí se abre un estrecho margen de maniobra para Pedro Sánchez, para distanciarse de UP y volver a colocarse en la moderación, donde se ganan las elecciones.

Ángel Gabilondo está cerca de su retiro, y las elecciones del 4 de mayo no agotan la política. La necesidad de mostrar un perfil renovado y moderno se ha abierto desde la Moncloa y el PSOE. La apuesta de Pedro Sánchez por Hana Jalloul como segunda en la lista del PSOE por Madrid, mira hacia el futuro. Jalloul, actual secretaria de Migraciones, es un perfil joven que podría liderar a la oposición socialista contra un gobierno Ayuso-Monasterio, PP-Vox, en Madrid, mirando con atención a las elecciones de 2023, que serán un destacado punto de inflexión.

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