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Si el mecanismo Covax quiere vacunar a una cuarta parte de la población mundial en 2021 tiene que resolver estos 5 desafíos

martes 06 de abril de 2021, 10:00h

Redacción (ALN).- Uno de los objetivos del mecanismo Covax es repartir 2.000 millones de dosis de vacunas contra el coronavirus en 2021. No lo tiene fácil. Superar los controles de exportación y conseguir financiación son algunos de los retos que tiene por delante.

Las vacunas de Covax todavía tienen retos por delante / foto: WC
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Las vacunas de Covax todavía tienen retos por delante / foto: WC

El mecanismo Covax es una iniciativa de Naciones Unidas y la alianza Gavi para que la vacuna del coronavirus sea accesible para todos. Desde el primer día han estado en contacto con gobiernos, ricos y pobres, así como con las farmacéuticas, para conseguir inmunizar al máximo número de gente posible. Para 2021 el objetivo es vacunar a una cuarta parte de la población. Es decir, 2.000 millones de dosis. ¿Pero es un objetivo realista? Lo es siempre y cuando se superen estos cinco desafíos que exponen las agencias de la ONU en un comunicado.

Sortear las complejas cadenas de suministro global

Inocular la vacuna es el último escalón de una compleja cadena de suministro que comienza con los ingredientes necesarios para producir la vacuna, hasta los tapones y tubos de vidrio y plástico, pasando por las jeringas. A esto hay que sumarle las prohibiciones de exportación y los controles típicos impuestos por los países. Controles que en ocasiones son muy restrictivos y complican iniciativas como la de Covax. Por este motivo, Diane Abad-Vergara, directora de comunicaciones de Covax, pide establecer redes regionales de transporte y distribución como las establecidas en Latinoamérica con apoyo de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

“La OMS apoya a los países en sus esfuerzos por adquirir y mantener la tecnología y la capacidad de producción de vacunas a través de iniciativas como la Red de Fabricantes de Vacunas de los Países en Desarrollo, y les ayuda a aumentar la producción, especialmente en África, Asia y América Latina, que serán esenciales para satisfacer la demanda actual de vacunas de refuerzo covid-19 y futuras vacunas. La expansión de la producción a nivel mundial haría que los países pobres dependieran menos de las donaciones de los ricos”, dijo Abad-Vergara.

Llegar a las zonas rurales

El ejemplo de la África francófona es revelador. Sus países fueron los primeros en recibir las dosis de Covax, y aunque tenían toda la logística preparada, les está costando llevar las vacunas a los lugares más remotos.

Gian Gandhi, coordinador mundial de Covax para Unicef, comenta que hay países que han tenido dificultades para distribuir las dosis por todo su territorio. “Esto significa que, en muchos países más pobres, la mayoría de las dosis se distribuyen en los grandes centros urbanos”.

“Queremos asegurarnos de que nadie quede atrás”, añadió Gandhi. “Pero, a corto plazo, la concentración de dosis en las ciudades al menos significa que la vacunación de los trabajadores de la salud y otros trabajadores de primera línea en las zonas urbanas, donde una mayor densidad de población los pone en mayor riesgo de exposición, se está priorizando”.

Más financiación

Covax asegura que para cumplir sus objetivos de 2021, necesita al menos 3.200 millones de dólares. “Cuanto más rápido se logre este objetivo de financiación, más rápido podrán llegar las vacunas a los brazos de las personas”, apuntó Abad-Vergara.

Además, Unicef estima que se necesitan 2.000 millones de dólares adicionales “para ayudar a los 92 países más pobres a pagar artículos esenciales como refrigeradores, capacitación de trabajadores de la salud, gastos de vacunas y combustible para los camiones de reparto refrigerados”.

Por otro lado, Unicef pide a los donantes que aporten 510 millones de dólares ya. Dinero inmediato “como parte de un llamamiento humanitario para abordar necesidades urgentes”.

Solidaridad en los países ricos

Una de las críticas de la ONU es que los países, por su cuenta, están haciendo tratos directos e individuales con las farmacéuticas. Esto no sólo está generando una presión sobre el suministro de vacunas disponibles. También genera brechas entre ricos y pobres y un exceso de oferta.

“Hacemos un llamado a estos países para que compartan sus dosis excedentes y se comprometan con Covax y Unicef lo antes posible. Se necesitará algo de gimnasia legal, administrativa y operativa para llevarlos a donde quieren. Desafortunadamente, actualmente no vemos demasiados países de altos ingresos dispuestos a compartir”, apuntó Gandhi.

“El enfoque actual de ‘yo primero’ favorece a quienes pueden pagar más y, en última instancia, costarán más económicamente y en términos de vidas”, agregó Abad-Vergara. “Pero es importante tener en cuenta que los acuerdos bilaterales no impiden que un país reciba dosis o contribuya a Covax, particularmente a través del uso compartido de la dosis”.

La desconfianza de las vacunas

La desinformación ha sido una constante durante la pandemia. Ha habido teorías de la conspiración sobre el origen del coronavirus, dudas sobre su existencia, conspiraciones globales en torno a la vacuna… Luchar contra todo esto es otro reto que tiene que vencer Covax.

“A lo largo de la pandemia ha circulado una enorme cantidad de información errónea. La OMS está trabajando arduamente para combatirla, además de generar confianza en las vacunas e involucrar a diferentes comunidades”, dijo Abad-Vergara.

Redacción

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