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El mariachi colombiano que canta rancheras contra el machismo y por la igualdad de género

lunes 25 de enero de 2021, 12:00h

Mariveni Rodríguez (ALN).- Edwin Agudelo Restrepo es un hombre de a pie y a caballo. Enfundado en un traje de charro, a este joven colombiano, nacido en Antioquia, próximamente se le verá montado sobre el lomo de un caballo haciendo suyo ese género mexicano que fue declarado patrimonio inmaterial por la Unesco. Porque él se siente un embajador de México y Colombia. ¿Cómo así? “Yo vine a cantar rancheras con mi esencia, crecí con sus letras”. Agudelo vive ahora en Toledo y quiere ser “el compositor de la igualdad”, desde España para el mundo entero.

Agudelo trabaja en renovar el mensaje de las letras de las rancheras / Foto: Cortesía
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Agudelo trabaja en renovar el mensaje de las letras de las rancheras / Foto: Cortesía

La figura del mariachi es seductora, amigable, y Edwin Agudelo lo tiene claro: trabaja en renovar el mensaje de las letras de las rancheras. “Esto lo hago con mis composiciones y mi forma de interpretar. Porque he visto que los contenidos de algunas canciones son muy machistas, subestiman el tratamiento de género, son victimistas y violentos. Trabajar esas letras me ha hecho producir un repertorio más adaptado a la sociedad donde vivo y al siglo XXI”, dice.

Agudelo entendió tempranamente que la ranchera, con respecto a géneros como el reggaetón, no está de moda. Pero él cree en renovarla. Sabe que ese género mexicano tuvo su boom en los 70 y que dentro de la sociedad española caló mucho. Pero se da cuenta de que si una canción habla de matar, con mensajes subliminales contra la mujer, él puede transformarla y darle la vuelta a la tortilla. “Reemplacé estas canciones por otras más románticas, alegres y sentimentales como el bolero o la balada, pero siempre dentro del registro mexicano”, sostiene.

Surgen así de su cosecha temas como Algún día mamá, Mi propia realidad o Acompáñame; con letras que transmiten un sentimiento de vivencias y transformación para la sociedad. “Es mi compromiso con la grandeza de este género mayor que es la ranchera”, se jacta con orgullo.

Acompáñame, es su más reciente y tercer single como cantautor. Producido por Silvio Ocaña, con la línea melódica del productor Néstor Saizar, las trompetas que le aportan el toque mariachi con el productor-trompetista Over Vásquez y la dirección vocal de Ángeles Cepero. “Es un trabajo discográfico que contribuye con un mensaje de esperanza, optimismo y valentía a la oleada de infectados y muertos que se está viviendo en el mundo por el covid-19”, comenta.

Una carrera de taxi le cambió la vida

Nacido en 1975 en Antioquia, Colombia, y criado en la ciudad del arte, la música y los artistas de Medellín, desde muy pequeño corrió por sus venas la pasión por la ranchera. Su entorno y la sociedad donde Edwin Agudelo se movía hicieron que la música bailable, tropical, la salsa y, desde luego, los grandes exponentes mexicanos (Jorge Negrete, Vicente Fernández) despertaran en este joven el temblor de la ranchera, parafraseando al gran Javier Solís.

“En Colombia yo trabajaba de todo buscando mi sueño. Cuando hice la comunión me regalaron 30 euros y en lugar de gastármelos en chuches, compré frutas y me puse a venderlas en un semáforo. Mi padre me vio y me dijo que no estábamos pasando necesidad en la familia. Mi papá era funcionario público. Pero mi madre le respondió: ‘Déjelo mijo que él es muy echao pa’lante’. Trabajé fabricando piezas de aluminio; compré motos, las revendí; tuve un negocio de comida rápida al que le dedicaba las tardes, y en las mañanas conducía mi propio taxi. Hasta que un día hice una carrera de taxi que me cambió la vida”.

Agudelo se propone ahora interpretar canciones sobre un caballo andaluz / Foto: Cortesía

Subieron dos chicas simpáticas a su coche. Él las miró por el espejo. Tenía 16 años. Y se inspiró: empezó a cantar; siempre lo hacía. Ellas le escucharon, se susurraron secretos y una de ellas le dijo: “Mi hermano está buscando un cantante. Dame tu número de teléfono”. Él sintió campanitas y se lo dio. “Yo me creía un caramelito. Pero no pensé nunca que su hermano, al día siguiente, me llamaría para mi primer ensayo. Y me cogieron. Canté para la Orquesta Tropical Mix”.

A la edad de 22 años Edwin Agudelo ya tiene un recorrido en la música y quiere hacer de él su propia marca, buscar nuevos horizontes: España ha sido su destino para emigrar. Los caminos no son fáciles para el artista, pero él sabe abrirse puertas. Trabajó como encargado de discotecas, organizó conciertos internacionales con orquestas, conformó su propio grupo.

Recorrer 160.000 kilómetros cantando rancheras

Es un autodidacta. Con registro de tenor. Un cantante innato, con ese don de artista, oído musical afinado y métrica. Tiene un nervio de esos a los que nada les parece imposible, siempre que sea por la música. Ahora vive en Toledo. Pero antes vivió en Bilbao, y allí creó su propia orquesta logrando convencer a los vascos para que se sumaran a su grupo e interpretaran géneros y ritmos latinos. Ha programado giras y conciertos con invitados como Los Diablitos, las Hermanas Rosario, el Grupo Niche, Los Adolescentes, el Binomio de Oro, el Gran Combo de Puerto Rico; mariachis, por supuesto, no podían faltar.

A la manager del ‘Caballero de la salsa’, Gilberto Santa Rosa, le pidió compartir unos minutos durante uno de los eventos organizados. “No la volví a ver hasta que Gilberto se subió al escenario y al pasar un rato él se dirigió a la banda diciéndole: ‘Viene un colega a cantar aquí’. Cuando me llamó para cantar, me impacté. Gilberto es una institución. Había 2.500 personas. Me pasó el micrófono y canté Sin voluntad. Cuando quise devolverle el micro, él ya estaba en los bongós y me dijo que cantara toda la canción. Tuvo esa humildad. Inolvidable para mí”.

En la actualidad, Edwin Agudelo se entrega totalmente a su marca. España le partió en dos el corazón. Por una parte, agradece haber tenido la oportunidad de poder cambiar la filosofía de algunas canciones y despojarlas de ese tinte machista, componer letras sin desigualdad de género, con valores que dejen en alto a Colombia.

Por otra parte, se siente feliz de poder recorrer 160.000 kilómetros cantando rancheras y devolver a España parte de lo que le ha aportado. Se propone ahora interpretar canciones sobre un caballo andaluz, dando a conocer ese género que lo vincula con los equinos. Se propone seguir los pasos de Antonio Aguilar (el charro de México) y del letrista Joan Sebastian (el rey del jaripeo). Sólo que Edwin Agudelo cantará a caballo como “el compositor de la igualdad”, desde España para México y el mundo entero.

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