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Incertidumbre por la recuperación económica de América Latina en 2021: depende de los rebrotes y la vacuna

jueves 17 de diciembre de 2020, 12:00h

Daniel Gómez (ALN).- La Comisión Económica para América Latina de Naciones Unidas calcula una caída de 7,7% del PIB regional este 2020. El organismo espera volver al crecimiento en 2021, con una tasa de 3,7%, pero todo esto está sujeto “a una alta incertidumbre”. El riesgo de rebrotes de coronavirus y de la producción y distribución de la vacuna son dos aspectos clave de cara al futuro.

Latinoamérica es la región más golpeada por la pandemia / Foto: Pixabay
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Latinoamérica es la región más golpeada por la pandemia / Foto: Pixabay

Alicia Bárcena, secretaria general de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), espera que la región tenga un 2021 en positivo. En positivo pero que no alcanzará para igualar los niveles prepandemia y que también trae un horizonte de dudas.

“La dinámica del crecimiento en 2021 está sujeta a una alta incertidumbre relacionada con el riesgo de rebrotes de la pandemia, de la agilidad para producir y distribuir las vacunas y de la capacidad para mantener los estímulos fiscales y monetarios para apoyar la demanda agregada y a los sectores productivos”, dijo Bárcena.

La secretaria general de la Cepal presentó este miércoles el Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe 2020. Un informe que da cuenta de la mayor contracción económica que ha vivido la región en 120 años y del peor desempeño regional en el mundo en este año de pandemia.

Según el documento, Latinoamérica caerá -7,7% en 2020 y subirá 3,7% en 2021.

Por subregiones, Suramérica se desplomará 7,3% este año y crecerá 3,7% el próximo.

América Central descenderá 6,5% en el presente período y se expandirá 3,8% el próximo.

El Caribe anotará una caída de 7,9% en 2020 y un crecimiento de 4,2% en 2021.

Latinoamérica no puede seguir igual

Alicia Bárcena sostiene que Latinoamérica tiene que cambiar el modelo para abrazar el progreso.

“Avanzar en un crecimiento sostenible e inclusivo requiere de una transformación productiva hacia sectores ambientalmente sostenibles, que favorezcan la generación de empleo y la innovación tecnológica”, señaló.

Con estas palabras quiere decir que nada puede seguir igual, y así lo sostienen los datos. Antes de la pandemia la región ya mostraba un bajo desempeño económico: en promedio creció 0,3% en el sexenio 2014-2019, y específicamente en 2019 una tasa de 0,1%. Mientras, otras economías en desarrollo presentaban tasas superiores a 4%.

Explica el informe de la Cepal que, en Latinoamérica, con “la llegada de la pandemia, se sumaron a ese bajo crecimiento económico los choques externos negativos y la necesidad de implementar políticas de confinamiento, distanciamiento físico y cierre de actividades productivas, lo que hizo que la emergencia sanitaria se materializara en la peor crisis económica, social y productiva que ha vivido la región”.

Más pobreza y desigualdad

Las medidas de choque contra la pandemia no sólo afectaron al PIB, sino a lo cotidiano. La tasa de desocupación presentó un aumento significativo, de 10,7% en 2020, mientras que la participación laboral tuvo “una presunta caída”, combinada con “un incremento considerable de la pobreza y la desigualdad”.

Luego está lo que siempre se dice de Latinoamérica: una región con debilidades y brechas estructurales que la Cepal también apunta en su informe:

- Un limitado espacio fiscal.

- La desigualdad.

- La escasa cobertura y acceso a la protección social.

- La elevada informalidad laboral.

- La heterogeneidad productiva y la baja productividad.

Por todo lo anterior, la Cepal concluye en el informe lo siguiente: “A fin de sostener una dinámica de reactivación y colocar a la región en una senda de desarrollo sostenible, es necesario mantener políticas fiscales y monetarias activas que apoyen no sólo la dinámica de crecimiento, sino también la inclusión social y la universalización de la protección social. Conjuntamente con lo anterior, harán falta políticas industriales que, además de promover el aumento de la productividad, puedan hacer frente a los desafíos tecnológicos y ambientales a los que deberá responder la estructura productiva de los países de América Latina y el Caribe”.

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