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Aunque usted no lo crea: La FAO confía a los gobiernos de Nicolás Maduro y Jair Bolsonaro proyectos para cuidar el medio ambiente

miércoles 16 de diciembre de 2020, 14:00h

Daniel Gómez (ALN).- El gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela es señalado de cometer crímenes medioambientales en el Arco Minero del Orinoco y en Brasil, el presidente, Jair Bolsonaro, es un negacionista declarado que no cree en el cambio climático. Quién diría que ambos fueran a ser seleccionados por Naciones Unidas para proteger el medio ambiente.

¿Usted confiaría a Maduro y Bolsonaro la protección del medio ambiente? / Foto: WC
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¿Usted confiaría a Maduro y Bolsonaro la protección del medio ambiente? / Foto: WC

El Fondo para el Medio Ambiente Mundial aprobó este lunes 27 millones de dólares para proyectos de restauración de paisajes y ecosistemas en Latinoamérica. Cinco gobiernos fueron premiados: los de Chile, México, Nicaragua, Brasil y Venezuela. Estos aportarán un total de 184 millones de dólares para cofinanciar iniciativas con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

“Estos proyectos contribuirán a avanzar en sistemas agroalimentarios más amigables con los ecosistemas, mejorando los medios de vida de miles de personas, bajo una perspectiva de igualdad de género y participación de comunidades indígenas. Asimismo, incorporan un enfoque para reconstruir mejor tras la pandemia, con énfasis en medios de producción, mercados más sostenibles y resilientes, reducción de la pobreza, e inseguridad alimentaria y nutricional. Es un paso más para alcanzar los objetivos del desarrollo sostenible y la Agenda 2030”, dijo Ignacia Holmes, oficial de Agricultura Sostenible y Resiliente de la FAO, este martes.

Lo que llama la atención es que Naciones Unidas seleccionea gobiernos como los de Nicolás Maduro y Jair Bolsonaro para cuidar el medio ambiente. Sobre todo, es llamativo en el primer caso. A Maduro lo señalan como responsable de destrozar la zona minera de su país, permitiendo actividades extractivas a cielo abierto y que grupos criminales campen a sus anchas por la zona. El segundo caso es de sobra conocido. Bolsonaro no cree en el cambio climático, ni en la Agenda 2030. Es un negacionista.

El ecocidio de Maduro

Según la oposición, Maduro ha sido señalado por cometer “todo un ecocidio” en el Arco Minero del Orinoco, al oriente del país.

Esta zona de Venezuela, rica en metales, es ahora hogar de grupos criminales que explotan los recursos de la zona sin ningún tipo de control. A Maduro lo han señalado por permitir que las bandas operen a su antojo, casi con impunidad.

El diputado en el exilio Américo de Grazia conoce el Arco Minero de primera mano. Lleva 14 años denunciando lo que allí ocurre. Por un lado, está la situación de inseguridad. Primero Maduro entregó las cárceles a los militares, y estos cedieron la operación de las minas a los presos que dirigen las cárceles venezolanas, los conocidos pranes. Como estos no responden ante nadie y actúan por su cuenta, el gobierno de Maduro, según De Grazia, permitió que disidentes de las FARC, guerrilleros del ELN y de Hezbolá, enfrenten a los pranes para controlar las minas.

A la situación de inseguridad se suma lo que los opositores denominan “ecocidio”. Las minas se operan a cielo abierto vertiendo mercurio a los afluentes de los ríos. Este mercurio contamina los ríos y los restos llegan hasta el Atlántico. Se dice que al menos 20 etnias de la Amazonia venezolana que viven de la pesca se han visto afectadas por esta situación.

A la contaminación se suma lo sanitario. El mercurio favorece el aumento de las temperaturas, permitiendo la reproducción de zancudos y mosquitos. Insectos que transmiten enfermedades como la malaria. Y la malaria fue en 2019 responsable del 25% de las muertes en el estado Bolívar, donde se incluye parte del Arco Minero.

El negacionista Bolsonaro

Luego está el caso de Bolsonaro. El presidente brasileño es un negacionista declarado.

No cree en el cambio climático. Acusa a las ONGs de destruir el Amazonas y provocar incendios, exculpando las malas prácticas de algunas empresas. Bolsonaro también ha desinformado diciendo que su gobierno ha reducido la deforestación cuando no es así. La semana pasada el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales del Brasil informó que 2020 está siendo el peor año desde 2008, con más de 11.000 kilómetros cuadros calcinados.

Tampoco hay que olvidar su polémica más reciente. Fue con el presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden. Este, cuando aún era candidato, amenazó a Bolsonaro con imponer sanciones a Brasil si no cuidaba el Amazonas. Este respondió de forma poco diplomática.

“Cuando se acaba la saliva hay que responder con pólvora”, dijo el presidente de Brasil.

Venezuela quiere ayudar a 47.000 personas

Pese a las polémicas de Maduro y Bolsonaro con el medio ambiente, la FAO los ha incluido en su programa para cuidar los bosques de América Latina.

El proyecto de Venezuela se ejecutará junto a productores de 12 municipios del eje cafetero y cacaotero en la región andina.

El objetivo es “promover la conservación y uso sostenible de la biodiversidad, detener y revertir la degradación de la tierra y la deforestación, y gestionar los bosques de manera sostenible”, explicó la agencia de la ONU.

El Ministerio del Poder Popular para el Ecosocialismo ejecutará el proyecto, el cual espera mejorar las condiciones de 47.000 personas.

Para que salga adelante, el Fondo para el Medio Ambiente Mundial financiará con 5,3 millones de dólares la iniciativa. También se espera que el gobierno de Maduro aporte 45,6 millones.

Brasil conservará las reservas de carbono del Amazonas

En Brasil la FAO, el Instituto de Desarrollo Sostenible de Mamirauá, y el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovaciones coordinarán un proyecto que “busca fortalecer el proceso de gestión participativa de los recursos naturales, conservar la biodiversidad, e incentivar la conservación de las reservas de carbono en las áreas húmedas del Amazonas”.

Se implementará en tres estados: Pará, Amapá y Amazonas. Afectará a cerca de 6.000 personas, y más de 18 millones de hectáreas.

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