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A la presidenta de Bolivia se le amontonan los problemas (y casi siempre el responsable es el mismo)

martes 29 de septiembre de 2020, 12:00h

Daniel Gómez (ALN).- Este lunes renunciaron en Bolivia tres ministros. Critican que en la Administración de Jeanine Áñez se manejan temas importantes con base en caprichos. Caprichos no de la presidenta, sino del ministro Arturo Murillo, protagonista de casi todas las polémicas del gobierno.

Murillo siempre está detrás de las polémicas que rodean al gobierno de Áñez / Foto: WC
Murillo siempre está detrás de las polémicas que rodean al gobierno de Áñez / Foto: WC

Arturo Murillo, ministro de Gobierno de Bolivia, es la figura más mediática del gabinete de Jeanine Áñez. Desde que llegó al poder se ha convertido en una máquina de generar titulares y polémicas.

Murillo fue el hombre que acusó al expresidente Evo Morales de terrorismo, y hace una semana le añadió los cargos de tortura y asesinato. En una conferencia pública prometió “ir a la cacería” contra Juan Ramón Quintana y Raúl García Linera, dos hombres cercanos a Morales. También presionó para que el partido del expresidente, el Movimiento Al Socialismo (MAS), estuviera inhabilitado para las elecciones del próximo 18 de octubre. En las protestas ocurridas en julio y agosto contra el gobierno, Murillo llegó a decir que “meter bala sería lo políticamente correcto” para acabar con las movilizaciones.

Por muchas de estas acciones, organismos internacionales de derechos humanos como Human Rights Watch y Amnistía Internacional han puesto al gobierno de Jeanine Áñez en el foco. Critican el uso de fuerza desmedida a la hora de reprimir las protestas, y la politización de la justicia, aplicando inmunidad o mano dura en función de sus intereses. De hecho, ambos organismos han utilizado declaraciones de Murillo para justificar sus informes.

Ninguna de estas polémicas ha sentado bien a la presidenta interina, Jeanine Áñez, que ha pasado de ser una política popular en Bolivia a renunciar a la carrera electoral en vista de su baja popularidad en las encuestas. Pero cuando parecía que terminaban los problemas, el ministro Murillo vuelve a ser responsable de un último terremoto: la renuncia este lunes de los ministros Óscar Ortiz, de Economía, Óscar Mercado, de Trabajo; y José Abel Martínez, de Desarrollo Productivo.

“Yo creo que hay un problema muy serio y es que la presidenta Áñez ha entregado el futuro del gobierno y del país al ministro Murillo, que es una persona que no tiene la capacidad, no tiene la serenidad necesaria para poder resolver los problemas como corresponde”, dijo Ortiz en declaraciones a la prensa justificando su renuncia.

Apuntó que los otros dos ministros que renunciaron lo hicieron “en protesta porque se manejan temas tan importantes como la gestión del Estado en base al capricho y atropello de personas irreflexivas como es el ministro Murillo”.

“Hemos luchado contra los masistas y no podemos actuar igual que ellos”, agregó.

Las discrepancias entre Murillo y estos tres ministros están relacionadas con la devolución de las acciones de la Empresa de Luz y Fuerza Eléctrica (Elfec), nacionalizada por Morales en 2010, a sus propietarios originales, un grupo de empresarios bolivianos. El gobierno de Áñez pretendía entregar la empresa por medio de un decreto, a menos de un mes de la celebración de elecciones, lo cual era visto con recelo por parte de los ministros, que antes pedían una revisión jurídica de la acción.

El ya exministro Ortiz también criticó que Murillo ha estado haciendo campaña -en pro de los regionalismos- para contratar por 35 millones de bolivianos (la moneda de Bolivia), unos 4,3 millones de euros, a una empresa de camionetas que entregaría en junio de 2021.

“Qué tiene que ver con regionalismos una compra de camionetas por 35 millones de bolivianos que el ministro Murillo presiona y presiona para que se haga y que se van a entregar recién a mediados del próximo año. Eso debe dejarse para la próxima gestión”, dijo Ortiz.

Por su parte, Murillo se defendió este lunes de las críticas diciendo que los exministros han estado influenciados por los poderes de Santa Cruz. “A mí no me manda ninguna logia ni ningún poder regional, a mí me manda el pueblo boliviano. Yo trabajo para el pueblo, para mi gente, no trabajo para grupos de poder. Si esto incomoda a algunos, lo siento. Hubo roces, pero aquí hay una palabra empeñada por nuestra presidenta y la va a cumplir”.

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