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Qué puede pasar ahora en el escenario político y electoral de España

domingo 28 de julio de 2019, 12:00h
Aldo De Santis (ALN).- El candidato a la presidencia de gobierno, Pedro Sánchez, no ha conseguido el apoyo en el Congreso de los Diputados para ser investido, pues no ha obtenido la mayoría simple necesaria. Para sorpresa de algunos, no logró contar con los votos del partido Unidas Podemos, dado que fue imposible para ellos llegar a un acuerdo con respecto a la repartición de cargos ministeriales. ¿Y ahora qué?
Pedro Sánchez no consiguió el apoyo para ser investido / Foto: @Congreso_Es
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Pedro Sánchez no consiguió el apoyo para ser investido / Foto: @Congreso_Es

Me gustaría decir que esta es la primera vez que leemos algo así, pero la realidad es que esto es un “déja vu” del año 2016, eso sí, con importantes matices. En aquella oportunidad el candidato a la presidencia Pedro Sánchez sí contaba con el apoyo de Albert Rivera y Ciudadanos, pero también tenía un rival de poder, era el presidente en funciones Mariano Rajoy y un Partido Popular que había sacado más escaños que el propio PSOE, y aun así su principal enemigo fue, y al parecer sigue siendo, aquel que parecía llamado a ser su mejor aliado, el partido Podemos de Pablo Iglesias.

Antes de hablar de cómo llegaron a este punto, por segunda vez en la historia, quisiera comentarles cuál es la situación actual:

Un punto de máximo interés será el distanciamiento Sánchez-Iglesias. Hoy, las relaciones entre el PSOE y Unidas Podemos están en un punto de deterioro que no pareciera tener solución en los próximos días, y por segunda vez el PSOE puede decir que es responsabilidad de Podemos que Pedro Sánchez no sea el presidente de gobierno.

Lo primero es que aún hay plazo hasta el próximo 23 de septiembre de llegar a un acuerdo para la investidura, antes de convocar unas posibles elecciones que serían para el día 10 de noviembre, al menos eso en principio; por lo que en las próximas semanas se hablará mucho de la posibilidad de una repetición electoral y evidentemente las consecuencias que esto podría tener en la repartición de votos y escaños para todos los partidos políticos.

En segundo lugar debemos señalar cómo se ha evidenciado el comienzo de una lucha por ganar el relato, pues tanto el PSOE cómo Unidas Podemos se achacan la responsabilidad y culpa de no llegar a consensos para evitar que se repitan las elecciones, y los negociadores de cada uno de los partidos han salido inmediatamente a los medios de comunicación para contarles a los ciudadanos su lado de la historia.

Como tercer punto, es importante señalar que es la primera vez que un candidato a presidente de gobierno que se somete a la confianza del Congreso para la investidura es rechazado en dos oportunidades distintas, pues como mencionamos anteriormente el mismo Pedro Sánchez sufrió una derrota similar en 2016, aquella situación eventualmente terminó con un gobierno del Partido Popular y Pedro Sánchez renunciando a su escaño y perdiendo la Secretaría General de su partido, al menos temporalmente.

En cuarto lugar y no por ello menos importante, la relevancia y posibles consecuencias que tendrá este debate de investidura en la composición de los gobiernos autonómicos restantes, tengamos en cuenta que aún quedan tres comunidades autónomas por elegir sus gobiernos, adicionalmente a la constitución del gobierno en la Comunidad de Madrid, y los resultados de este fallido intento seguro afectarán esas negociaciones.

Un punto que no debemos obviar ha sido la posición de aquellos partidos que han decidido abstenerse a pesar de tener ideas distintas sobre la estructura de cómo debe ser el Estado español, algunos de los denominados partidos “independentistas”. Sin duda parece que al marcar su posición de abstención, demuestran que prefieren un gobierno de Sánchez a tener que arriesgarse en unas nuevas elecciones, las cuales serían posteriores a una posible sentencia judicial contraria a raíz del “procés”, algo a lo que sí le temen por las eventuales consecuencias electorales.

Hoy vemos que el candidato a presidente Pedro Sánchez ya ha comunicado a Ciudadanos y Partido Popular su intención de explorar nuevos caminos para “desbloquear la situación”. En los próximos días dependerá de los actores y sus estrategias la posibilidad de una nueva ronda de negociaciones, con la intención de convencer a alguno de estos partidos de “abstenerse”, y con ello lograr que Pedro Sánchez sea elegido para el gobierno con los 123 votos de los socialistas y el apoyo del Partido Regionalista de Cantabria. Hasta ahora las abstenciones han sido de Unidas Podemos, ERC, PNV, EH-Bildu y Compromís. Para que logre su cometido de acceder a la presidencia de gobierno es necesario que los “síes” sean más que los “noes”.

Un punto de máximo interés será el distanciamiento Sánchez-Iglesias. Hoy, las relaciones entre el PSOE y Unidas Podemos están en un punto de deterioro que no pareciera tener solución en los próximos días, y por segunda vez el PSOE puede decir que es responsabilidad de Podemos que Pedro Sánchez no sea el presidente de gobierno.

Pablo Iglesias no apoyó a Sánchez porque este no aceptó sus exigencias / Foto: @Congreso_Es

Muchos han criticado una negociación que se intentó en 48 horas, mientras que para otros sólo fue una acción final dentro de una estrategia previa. Es evidente que en temas de gobierno una negociación no sólo pasa por compartir ideas sobre un programa o un conjunto de políticas, la verdadera negociación se entabla ante la realidad de un partido que no está dispuesto a ceder poder y otro que no está dispuesto a resignarse en sus aspiraciones. Es por esto que las conversaciones probablemente no versaron sobre los temas de interés común, que de seguro los hay, sino sobre el acceso a puestos de poder con capacidad presupuestaria, y el intento fallido de acuerdo quizás esté ligado a ese miedo latente de que ambos partidos envueltos en la negociación le hablan al mismo público, a los votantes de izquierda, sean un poco más de izquierda o un poco menos.

Comienzan ahora dos meses de debate político y de preparación electoral, porque ambos escenarios están hoy abiertos, y la batalla por ganar el relato y por ende, sacar ventaja para ganar la voluntad electoral en unos posibles comicios, privará, en nuestra opinión, por encima de una posible negociación entre los mismos actores, por lo que sólo un partido distinto, con responsabilidad de Estado, sería el que podría evitar la eventual consecuencia de volver a las urnas el próximo 10 de noviembre. Para saber cómo termina esta historia, sólo debemos esperar.

Aldo De Santis

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