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¿Qué busca Martín Vizcarra con la propuesta de cambiar el Poder Legislativo en Perú?

jueves 16 de agosto de 2018, 13:07h
Ernesto J. Tovar (ALN).- El presidente peruano propuso al Congreso eliminar la reelección de los legisladores, lo que ha disparado la polémica en un Parlamento sin respaldo popular, y ha absorbido la atención de la opinión pública por encima de temas como la corrupción. Analistas consultados por ALnavío consideran que la iniciativa de Vizcarra pretende consolidar su imagen en las encuestas.
Vizcarra presentó los proyectos de reforma ante el Congreso / Foto: @MartinVizcarraC
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Vizcarra presentó los proyectos de reforma ante el Congreso / Foto: @MartinVizcarraC

La palabra referendo será la más usada en la política peruana en el segundo semestre de 2018, una vez que el presidente Martín Vizcarra, en su Mensaje a la Nación ante el Congreso, propusiera que se elimine la reelección de los congresistas, bien sea a través de una reforma constitucional acordada como ley en el Parlamento, o en un referendo popular que podría tener lugar en diciembre.

El impacto de los proyectos de reforma del Ejecutivo -que ya fueron presentados formalmente al Congreso- ha sido tal que las encuestas indican que este fue, por mucho, el tema que más llamó la atención de los peruanos, incluso por encima de la lucha contra la corrupción y la reforma del Poder Judicial (Leer más: Perú lleva una década “estancado” en la lucha contra la corrupción).

El mandatario también propuso que el Congreso regrese a la bicameralidad, con 30 senadores y 100 diputados; que haya paridad en las listas de candidatos entre hombres y mujeres; y que se regule el financiamiento de los partidos políticos, con el escándalo de Odebrecht aún fresco en la opinión pública y por resolverse en los juzgados.El ministro de Justicia Vicente Zeballos dice que el referendo va “sí o sí” / Foto: Wikipedia

Las motivaciones de esta jugada de Vizcarra pueden ser diversas: apremiar a un Congreso cuya aprobación popular está en un exiguo 1,5% según una encuesta de la firma CPI; fortalecer su propia posición en las encuestas (donde le había ido mal y ya había caído hasta 39% en julio según Datum), apelando a los sentimientos de rechazo a la clase política y a la corrupción del Poder Judicial; tener un arma política para negociar con las bancadas en el Parlamento dominado por el fujimorismo; o incluso buscar una fórmula para lograr los cambios que demanda la sociedad peruana (Leer más: Un escándalo de corrupción arrasa con las cabezas del Poder Judicial peruano).

Pero para algunos analistas consultados por ALnavío la iniciativa del presidente Vizcarra pretende consolidar su imagen en las encuestas, al tiempo que trata de obtener en el corto plazo y de forma inapropiada una vía para cambiar la cultura de corrupción que está enraizada en el peruano (Leer más: En sólo 100 días el presidente de Perú ya tiene más rechazo que apoyo).

Para el sociólogo, exministro y analista político peruano Fernando Rospigliosi “probablemente va a haber cambios, porque es muy difícil para el Congreso rechazar todas las propuestas y evitar el referendo”, más cuando se encuentra en una situación social tan precaria, donde por ejemplo en algunos actos populares al presidente Vizcarra se le reclama que cierre el Congreso, al estilo de lo hecho por Alberto Fujimori el 5 de abril de 1992.

“Estamos en una situación similar a la de 1992, donde 83% de los peruanos está de acuerdo con el cierre del Congreso”, dice Fernando Rospigliosi

Y por otra parte el posible referendo, del cual el ministro de Justicia Vicente Zeballos ha dicho que se hará “sí o sí”, le ha servido a Vizcarra para mejorar su popularidad, que según Datum escaló de 39% en julio al 49% en agosto, y según CPI subió de 25% en julio a 40,8% en agosto.

“Yo no creo que el presidente Vizcarra haya planteado esto para negociar algo, porque no quiere nada salvo para mejorar su popularidad y mejorar su fortaleza ante el Congreso”, explica Rospigliosi a ALnavío.

Afirma que el mandatario no tiene un plan contra la corrupción o para una reforma electoral o política, como se esperaría ante la crisis de valoración de las instituciones públicas peruanas. “Está usando esos temas para elevar su popularidad”, dice, citando como ejemplo que “la no reelección no la ha propuesto porque mejore el sistema político, sino porque es popular ya que todo el mundo detesta al Congreso”.

Cambios cosméticos

La corrupción del sistema de justicia, y en general de la administración pública, es reconocida como el principal problema para los peruanos, que perciben que los políticos aprovechan sus cargos y posiciones en beneficio personal. La encuesta de CPI de agosto revela que las principales figuras de la política peruana tienen un rechazo de la opinión pública que oscila entre 60% y 98%.

“Con un conjunto de cambios obtenidos del referendo las cosas no van a cambiar, sobre todo para un problema tan enraizado como la corrupción”, dice Hugo Ñopo

Y en ese sentido, en un país que se ha estancado en la lucha contra la corrupción, las propuestas de reforma constitucional de Vizcarra también son percibidas como esfuerzos incompletos para lograr un verdadero cambio en la administración pública.

Al respecto Hugo Ñopo, PhD en Economía de la Northwestern University de Illinois, EEUU, e investigador principal del Grade (Grupo de Análisis para el Desarrollo) peruano, advierte sobre el referendo que en política “no existen balas de plata” que puedan resolver todo de inmediato. “Con un conjunto de cambios obtenidos del referendo las cosas no van a cambiar, sobre todo para un problema tan enraizado y profundo como el de la corrupción”, dijo a ALnavío.

“Las reformas son herramientas importantes, pero el gran cambio es cuando se cambie a los ciudadanos. Y para esto la inversión en educación resulta fundamental, en el sentido de formar ciudadanos, cambiar el chip en el sistema educativo y en los hogares. Eso no es inmediato y no se consigue con un referendo”, añadió.

El hecho de que la no reelección de congresistas sea popular y legítima, si esto es modificado mediante un referendo, no significaría necesariamente que sea lo más apropiado. “La elaboración de leyes requiere experiencia. Y no todo lo que vaya por mandato popular es lo más correcto”, afirma Ñopo.

“La no reelección no la ha propuesto Vizcarra porque mejore el sistema político, sino porque es popular ya que todo el mundo detesta al Congreso”, según Rospigliosi

También considera que esta amenaza de referendo podría estar forzando a que las partes -Ejecutivo y Legislativo- lleguen a acuerdos. “De repente se obtiene un mejor resultado, y varias de las propuestas aterrizan en normas, sin la necesidad de un referendo que es costoso”, tanto logística como económicamente, y que puede terminar viéndose como un trámite “populista”, asegura.

“Estas normas con sus matices -dice Ñopo- son las que el país necesita. Pero lo de mediano y largo plazo es la formación de las personas”. Reconoce que la propuesta de Vizcarra también busca aprovechar la oportunidad ante el mal momento del Parlamento. “Y de eso se trata la política, para hacer avanzar las reformas”.

Pero por ahora la propuesta de reforma constitucional ha opacado de cierta manera la necesaria revisión del Poder Judicial, enlodado con escándalos de corrupción que ya se llevaron por delante a su cabeza principal y tienen a jueces, magistrados y fiscales bajo sospecha.

Y en este punto abunda Fernando Rospigliosi: “Desgraciadamente la discusión se ha descentrado y se ha desviado de lo importante, de cómo el sistema de justicia está tremendamente politizado”, con facciones en la Fiscalía o la Magistratura, alerta.

Esta pérdida de credibilidad de la clase política y de jueces y magistrados ha conducido a un escenario en que cualquier figura de la administración pública es sospechosa de irregularidades.

“En el gran público no se diferencian unos de otros. Todos quedan manchados. Y estamos en una situación similar a la de 1992, donde 83% de los peruanos está de acuerdo con el cierre del Congreso”, con el riesgo que eso puede conllevar para la estabilidad de las instituciones y la democracia, como ocurrió con el traumático final del régimen de Alberto Fujimori.

Ernesto J. Tovar

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