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Mike Pence usa Twitter para desafiar al régimen de Nicolás Maduro

martes 05 de septiembre de 2017, 10:00h
Alonso Moleiro (ALN).- Aunque mucho menos prolífico y escandaloso que Donald Trump, el vicepresidente de Estados Unidos recoge en Twitter mucho del eco declarativo y pareceres de su jefe político, cuyos valores siempre afirma como propios. Después de los estragos del huracán Harvey en Texas, el relieve más notorio en la cuenta de Pence es la crisis venezolana. Queda cuidadosamente rebanada, entre reflexiones, promesas y advertencias en clave de amenazas veladas.
El huracán Harvey y Venezuela copan el discurso de Pence en Twitter / Flickr: Gage Skidmore
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El huracán Harvey y Venezuela copan el discurso de Pence en Twitter / Flickr: Gage Skidmore

Mike Pence es el vicepresidente de Estados Unidos. Un cargo que en la historia del país goza de proyección mediática, porta su entidad y está compuesto por una galería de rostros ilustres en el pasado, puesto que algunos de ellos llegaron después a la Presidencia. Pero, en realidad, no tiene demasiadas atribuciones ejecutivas. Ser vicepresidente en EEUU es, de alguna manera, ser un poco eso: el presidente de repuesto. Si el mandatario falta, será quien asuma las funciones de gobierno, como Lyndon B. Johnson tras el asesinato de John F. Kennedy y como Gerald Ford después de las sanciones a Richard Nixon.

La cuenta de Twitter de Pence guarda, entonces, una apariencia correcta: retrata el poder que ejerce detrás de los designios de la autoridad derivada. Es una cuenta pensada para su cargo, activa apenas desde hace ocho meses, con motivo de su llegada al gobierno. A diferencia de su cuenta personal, esta, la de la Vicepresidencia, tiene el atributo del usuario frecuente.

Pence: “Creemos que Venezuela será libre nuevamente pronto”

Pero atención: la voz del vicepresidente tiene que ser oída. Ningún vicepresidente de EEUU habla por hablar: camina emanando recados de la autoridad. Pence, quien usa a Donald Trump como una especie de sponsor, ha hecho la tarea. De hecho, ahora tuitea casi tan seguido como él. Su cargo existe mientras exista una instancia superior que lo dota de contenido. Manda a todos, pero con el permiso y la aprobación de uno. Juega a “ser el segundo”. Eso se llama, en cristiano, en Estados Unidos y en cualquier sistema organizacional donde existen directivas, “ser el vice”.

Los estragos del huracán Harvey, en Houston, han estado muy presentes en los pronunciamientos más recientes de Pence. Lo que ha llovido en los últimos días son testimonios de los trabajos de rescate, vídeos con información, reuniones con vecinos y víctimas, y movilizaciones generales para atender la emergencia de Texas.

(El espíritu de Texas y su gente inspira a esta nación. Saldremos de esta crisis).

(El camino de la reconstrucción será largo y difícil. Pero como dijo el presidente Trump, prevaleceremos).

(El presidente Trump me pidió viajar a Texas con este mensaje: “Estaremos con ustedes cada día para restaurar, recuperar y reconstruir”).

(Nuestras oraciones y los recursos están llegando del gobierno federal y los oficiales estatales están con el pueblo de Houston).

Antes de las tormentas de Harvey, el foco temático del vicepresidente Pence estuvo puesto en Venezuela. Sobre el país suramericano se ha desencadenado una inusual secuencia de declaraciones y una ofensiva diplomática, traducida incluso en amenazas, que rompen con un largo hielo declarativo de la Casa Blanca frente a las provocaciones del régimen chavista.

El golpe planteado con la creación fraudulenta de la Asamblea Nacional Constituyente, que ha colocado a Nicolás Maduro en el epicentro de una turbulenta polémica y que ha sido condenado por casi todos los países latinoamericanos, ha provocado los primeros cambios de tono reales, traducidos en gruñidos, por parte de Washington.

Las alocuciones de Pence no son en absoluto conciliadoras. En algunos tuits calificó al gobierno de Maduro “corrupto y empobrecedor” y recalcó una vez más que Estados Unidos “no se quedará esperando a ver cómo Venezuela se convierte en migajas”.

(El presidente Trump protegerá al sistema financiero de Estados Unidos de la complicidad que pueda existir con el gobierno corrupto y empobrecedor de Venezuela).

(Como dije la semana pasada en América Latina y el miércoles a la comunidad venezolana en Miami, el presidente Trump no se quedará esperando a ver cómo Venezuela se convierte en migajas).

(El presidente Trump y yo continuaremos nuestra lucha por la libertad; creemos que Venezuela será libre nuevamente pronto).

(Nuestra convicción es muy clara: trabajando juntos triunfaremos en la solución pacífica a la crisis venezolana).

(El colapso de Venezuela afectará a todo el hemisferio occidental. No podemos permitir que eso ocurra y no lo haremos).

Pence gastó una apreciable cantidad de cartuchos para fijar la posición sobre lo que sucede en Venezuela, para cuyo gobierno no ahorró en calificativos. Esta circunstancia marca un verdadero precedente. El contenido de su discurso en Florida, en compañía del republicano Marco Rubio, fue colocado completo en su cuenta, y esta visita parece haber tenido la única misión de reafirmar aquello que ya ha quedado asentado en la gira latinoamericana que realizó a mediados de agosto. Las cosas en Venezuela tienen que cambiar. El pueblo es el que debe decidir.

Alonso Moleiro

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