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China, Rusia y Cuba no parecen dispuestas a hacer por Nicolás Maduro lo que la URSS hizo por Fidel Castro

lunes 04 de septiembre de 2017, 13:00h
Pedro Benítez (ALN).- Más allá de la propaganda oficial y de la apreciación del público, ¿cuánta influencia real tiene el triángulo China-Rusia-Cuba en el régimen de Nicolás Maduro? ¿Pueden los Gobiernos de estos países ser decisivos para una negociación que destrabe el conflicto venezolano y facilite una transición pacífica? ¿O por el contrario van a sostener a Maduro a todo trance?
Para Putin, Venezuela es más bien una pieza de cambio en su juego de poder ante EEUU y la UE / Foto: President of Russia
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Para Putin, Venezuela es más bien una pieza de cambio en su juego de poder ante EEUU y la UE / Foto: President of Russia

A medida que la comunidad democrática internacional se va adentrando en los intríngulis de la crisis venezolana, más queda en evidencia la compleja red de alianzas e intereses externos al país inclinados a preservar el régimen que encabeza Nicolás Maduro.

El triángulo China-Rusia-Cuba siempre está presente en cada intento de diálogo o negociación que busca destrabar la situación. Sin embargo, los Gobiernos de estos tres países no coinciden en los mismos propósitos, determinación o capacidad real de influir sobre el Ejecutivo de Caracas.

El triángulo China-Rusia-Cuba siempre está presente en cada intento de diálogo que busque destrabar la situación venezolana

China, por ejemplo, se ha negado a cumplir el papel de prestamista de último recurso del régimen chavista. Aunque hay rumores de que los chinos pudieran efectuar una masiva recompra de deuda del gobierno venezolano, lo cierto es que hasta ahora no han estado dispuestos a renovar el denominado Fondo de Cooperación Binacional China-Venezuela (conocido popularmente como el fondo chino). Este ha sido una línea de financiamiento que el gobierno de Pekín ha extendido a los gobiernos de Hugo Chávez y Maduro desde 2007 por un monto que, en tres tramos, se previó llegaría a los 56.000 millones de dólares (47.064 millones de euros). Del mismo se habría pagado hasta ahora el 75% con envíos de crudo de la estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA).

Conocedores de los serios problemas de insolvencia, corrupción y pésima gestión de la administración chavista, los funcionarios chinos establecieron duras condiciones para girar esos préstamos y este año no han renovado el fondo.

Hoy no parecen dispuestos a dar más financiamiento si primero Maduro no emprende serias reformas económicas, a las que hasta ahora se ha negado.

Por otro lado, China está desarrollando una relación que parece ser más prometedora con los países de la Alianza del Pacífico: México, Colombia, Perú y Chile, a los que pretende incluir en la que puede ser la mayor área de libre comercio del mundo. Ese es un tablero en el que Venezuela no aparece.

Con la Federación Rusa el chavismo oficialista lo presenta como un comprometido aliado con la capacidad para dar todo el apoyo económico y militar necesario para resistir las presiones de Estados Unidos. Sin embargo, un proverbio ruso afirma que: “Rusia nunca es tan fuerte como parece ni tan débil como parece”.China está desarrollando una relación más prometedora con la Alianza del Pacífico / Foto: President of Russia

Venezuela, una pieza de cambio para Rusia

Aunque parece un gigante militar, en realidad el PIB ruso es inferior al de Brasil e Italia, similar al de España y no mucho mayor que el de México. Rusia así quisiera sostener a Maduro, en los hechos no puede.

Todo indica que, para el presidente ruso, Vladimir Putin, Venezuela es más bien una pieza de cambio en su juego de poder mundial ante EEUU y la Unión Europea.

Por otra parte, la influencia del gobierno cubano, si bien es importante, se corre el riesgo de sobreestimarla. Los cubanos no tienen la capacidad militar de sostener a Maduro en el poder, como sí hicieron en los años 70 y 80 del siglo pasado con sus aliados de Angola y Mozambique en África.

Todo indica que para Rusia, Venezuela es más bien una pieza de cambio en su juego de poder mundial ante EEUU y la UE

Los cubanos le suministraron a Chávez y a Maduro el software para mantenerse en el poder y por medio del G2 los mecanismos de espionaje y contrainteligencia. Tienen una visión global y no parroquial de la política. No tienen idea de cómo promover la prosperidad y el bienestar de un país, pero de lo que sí saben es del manejo del poder.

El aporte cubano al gobierno venezolano tiene (y ha tenido) un solo propósito: asegurar la sobrevivencia de la dictadura en la isla.

Uno de sus aportes más importantes a los tres lustros de chavismo ha sido precisamente contribuir a la construcción de una red de apoyos internacionales, principalmente de Gobiernos, pero también de distintas organizaciones políticas y de personalidades que refuercen su legitimidad.

Perder a Venezuela como aliado sería un golpe muy duro para La Habana, pero más allá de influencia en las estructuras del Estado venezolano, lo cierto es que hasta ahora ha mantenido un perfil muy bajo cuando la temperatura del conflicto político sube. Durante la reciente ola de protestas en Venezuela, los equipos de seguridad cubanos brillaron por su ausencia.

Maduro ha logrado sostenerse hasta ahora en el poder por factores fundamentalmente venezolanos

Maduro ha logrado sostenerse hasta ahora en el poder por factores fundamentalmente venezolanos. El grupo chavista se ha mantenido unido y dispuesto a hacerle pagar un precio a la población que para los venezolanos hasta hace poco parecía inconcebible. Sentir respaldo de potencias como China y Rusia o la alianza con Cuba son muy importantes para ellos, pero no decisivos.

Ninguno de esos Gobiernos puede o parece estar dispuesto a hacer por Maduro lo que la Unión Soviética hizo por Fidel Castro.

Pedro Benítez

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Historiador y escritor

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