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En materia económica el régimen de Nicolás Maduro sigue atrapado sin aportar soluciones a la crisis

lunes 21 de agosto de 2017, 14:00h

Redacción (ALN / KonZapata).- Con un desplome de ingresos significativo y con agobiantes compromisos de deuda en el panorama es poco el margen del gobierno de Nicolás Maduro para adoptar correctivos en su política económica, en especial por la inestabilidad política y el descontento popular que imperan en Venezuela y ante un proceso electoral de gobernadores que el chavismo puso en la agenda para octubre.

Maduro tiene un margen de acción muy estrecho en lo económico / Foto: Presidencia de Venezuela
Maduro tiene un margen de acción muy estrecho en lo económico / Foto: Presidencia de Venezuela

Nicolás Maduro aseguró que “anunciaremos importantes acciones y decisiones económicas”. Se especuló en principio que “los anuncios” se iban a producir la semana pasada en un acto de la Asamblea Nacional Constituyente “económica”, que es un capítulo que ha ensayado la polémica Asamblea Nacional Constituyente (ANC) en Venezuela para mostrar su compromiso con el tema, en llave con el Consejo de Economía Productiva, una instancia creada para discutir de economía con actores privados. Pero el régimen de Nicolás Maduro ha postergado las decisiones para esta semana porque, según dijo ayer en un programa de TV, él y una comisión de la Constituyente trabajan en conjunto el asunto.

El miércoles antepasado tuvo lugar una reunión en el seno de la ANC económica donde un primer encontronazo ideológico entre constituyentes arrojó luces sobre lo que podrían ser tales anuncios. Allí el presidente de la encuestadora Hinterlaces, Oscar Schemel, se pronunció a favor de revisar los controles, lo que desató la arremetida de Aristóbulo Istúriz, para quien “la inflación es inducida” por el imperio y los “lacayos oligarcas”. Istúriz, que ha sido gobernador y Vicepresidente Ejecutivo, es un constituyente partidario de la tesis de que si el Gobierno desmonta el control de divisas, cae. En su opinión, el control no es un instrumento económico sino político.

En el programa de TV que conduce José Vicente Rangel -otro exvicepresidente y exministro de la Defensa de los tiempos de Hugo Chávez- Maduro anunció más controles, con lo cual se decanta por la posición de Istúriz y no de Schemel.

El discurso del control de precios para enfrentar a los especuladores y defender al pueblo termina concentrado en unos pocos productos

Si bien es cierto que en las filas del Gobierno hay conciencia acerca de la irrealidad de los precios regulados de algunos rubros, también es verdad que las autoridades están sumidas en la trampa del juego que han desarrollado durante años desfasando aumentos emblemáticos. De allí lo que dijo Maduro este domingo: “Se van a anunciar un conjunto de acciones para que se respete el precio máximo de los productos y también daremos un conjunto de acciones de justicia que van a sacudir a la sociedad”.

El discurso del control de precios para enfrentar a los especuladores y defender al pueblo termina concentrado en unos pocos productos y servicios emblemáticos, lo que afecta la cantidad, regularidad y calidad de su oferta en el mercado, y da lugar a las distorsiones asociadas que padece la población. Los demás productos y servicios siguen abiertamente el ritmo de la inflación, que está marcado por las propias decisiones de política económica del Gobierno. Pero Maduro insiste en una política que ya fracasó. Señala que “Ahora estamos enfrentando un sistema demoníaco y bochornoso de fijación de un precio criminal de un dólar de guerra y esa batalla está en pleno desarrollo, pero vamos a vencer”. Para Maduro, el problema es la especulación y no la política económica.

Peligro de que el efecto de la crisis se revierta

En Venezuela la inflación escala a una tasa superior al 20% mensual, lo que acelera el deterioro del poder adquisitivo y empobrece de forma acelerada a la población, aun con los reiterados aumentos salariales que decreta el Gobierno debido a que éstos no vienen atados a un repunte de la actividad productiva. Al contrario, todo indica que 2017 cerrará en rojo en cuanto a la evolución del Producto Interno Bruto y que la tendencia se extenderá a 2018, con lo que el país sumaría cinco años continuos de recesión.

En este sentido, la firma Ecoanalítica ha estimado que en el primer trimestre de 2017 el consumo experimentó una contracción de 15,4% con respecto al mismo lapso de 2016, tomando en cuenta que el poder de compra del salario cayó 22,6% en los primeros tres meses de este año. Según la Asamblea Nacional, controlada por la oposición, entre enero y julio la inflación acumulada es de 248,6% con una aceleración mensual importante, por lo que fácilmente la tasa anual puede ser de 1.000%. El Parlamento diseñó un esquema de medición de precios pues el Banco Central de Venezuela (BCV) dejó de aportar cifras al respecto.

Aristóbulo Istúriz piensa que el control de cambio es un instrumento político / Foto: PSUV

La erosión en el consumo es lo que ayuda a encubrir la escasez presente en todas las áreas. La prioridad del venezolano está enfocada en los rubros básicos y eso no impide que el consumo de pollo muestre un retroceso de 47,3% y de 41,6% el de carnes rojas, según los datos de Econanalítica. “Erosión del consumo” no es una frase en el aire. Es una realidad patente en la Venezuela de todos los días. La escasez y el desabastecimiento continúan, a lo que se agregan los altos precios de los productos que conforman la canasta básica de alimentos.

Al cierre de 2016 se estimaba que 82% de los hogares venezolanos estaba en situación de pobreza y todo apunta a que este universo ha crecido debido a la agudización de la crisis en lo que va de 2017.

Aun cuando el Gobierno logró imponerse políticamente con la Asamblea Nacional Constituyente y desmovilizar de momento a la población, el recrudecimiento del deterioro económico juega en su contra. El sociólogo Luis Pedro España -autor de varios estudios sobre la pobreza- considera que este factor pesa seriamente en la gente, ya que a diario se ve sometida a decisiones dolorosas, incluso dejar de comer, por la falta de dinero para atender sus necesidades básicas.

De allí que es cuestión de tiempo que comiencen a presentarse manifestaciones populares de rechazo a la crisis, con protestas por escasez o por cortes de servicios, que pueden extenderse o salirse de control, pues no están amarradas a una directriz o a un liderazgo.

La crisis atenta contra el poder político

El Gobierno sabe que en la medida en que avanza el año ese riesgo se incrementa, pues cada día aumenta más su dependencia de los precios petroleros debido al debilitamiento progresivo de la producción de crudo y al menor volumen que puede destinar a la exportación, mientras se impone el cronograma de pagos de deuda. Según el diputado José Guerra, casi la mitad de los ingresos de la nación están comprometidos en dichos pagos.

En el segundo semestre del año estas obligaciones suman cerca de 5.000 millones de dólares, con fuertes concentraciones en octubre y noviembre, algo que parece haber influido en la decisión de mover las elecciones de gobernadores de diciembre a octubre, ya que el Gobierno necesita músculo financiero para asumir una campaña electoral.

Una vez más la responsabilidad de la situación interna responde a enemigos y nunca al resultado de la política económica

La antesala de la elección de los miembros de la Asamblea Nacional Constituyente estuvo marcada por una agresiva emisión de dinero inorgánico para compensar la baja en los ingresos de la nación. El Gobierno se inundó de bolívares sin respaldo para costear aumentos de sueldos, del ticket de alimentación, pensiones, becas y otras ayudas con el fin de sumar voluntades a su iniciativa, aun cuando sabe que esta estrategia se devuelve contra la población convertida en más inflación. De allí que solo en julio la inflación fuera de 26%.

Sin embargo, garantizar su sobrevivencia en el poder sigue siendo el objetivo central del Gobierno. Esto indica que los eventuales “anuncios económicos” de Maduro solo buscarán jugar a favor de este objetivo sin tomar en cuenta el costo que a la larga puedan generar sobre el aparato productivo y la propia calidad de vida de los venezolanos.

El factor de riesgo es que el régimen ya no tiene excusas. Con la Asamblea Nacional Constituyente se ha abrogado todo el poder para sí. Ninguna institución, ningún poder constituido, está por encima de la Constituyente. De modo que está obligado a ofrecer soluciones económicas en el corto plazo. Por los momentos, la ANC ha enfocado las decisiones en los aspectos políticos. En perseguir a la oposición, y en perseguir a la disidencia chavista.

Medidas a la carta

De acuerdo con la última edición de la Revista semanal de los CLAP (Comités Locales de Abastecimiento y Producción), “los ataques al área económica seguirán. Derrotamos a las guarimbas; pero la especulación, los comerciantes inescrupulosos y los productores bandidos, quieren derrotarnos promoviendo el desabastecimiento y el alza de precios. Desde el extranjero, los ataques a la moneda nacional y el bloqueo al comercio persistirán en la conspiración. Seguimos en una etapa de duras luchas”.

Una vez más la responsabilidad de la situación interna responde a enemigos y nunca al resultado de la política económica, y esta seguirá siendo la base del discurso sobre el cual construirán las eventuales medidas que el Gobierno adoptará.

El menú de “medidas” se mantendrá apegado al libreto de la guerra económica y de la necesidad de hacerle frente al cerco imperial

Para muchos el ajuste del precio de la gasolina es urgente, especialmente luego de que se conocieron los informes financieros de Petróleos de Venezuela, PDVSA, donde quedó en evidencia que el año pasado el Estado tuvo que asistir a la petrolera con 5.700 millones de dólares para sostener el subsidio a los combustibles en el mercado interno. Sin embargo, tocar el precio de la gasolina es un tema delicado para el Gobierno y en la coyuntura de un proceso electoral no parece una medida consistente.

El menú de “medidas” se mantendrá apegado al libreto de la guerra económica y de la necesidad de hacerle frente al cerco imperial, con lo cual los anuncios apuntarán a atacar a los enemigos del Gobierno y muy posiblemente sea el escenario para que Maduro presente su prometida Ley de congelación de precios, con la que pretenden cercar aún más al sector privado y elevar las sanciones penales contra los “especuladores”.

Tampoco es descartable que Maduro tenga bajo la manga nuevos aumentos del salario mínimo que entren en efecto cerca de la fecha de las elecciones para oxigenar la campaña del oficialismo. En el programa de TV puntualizó que “Me ha tocado vivir el tiempo de las dificultades, entre ellas, la caída de los precios de la producción petrolera. Hemos tenido que pagar más de 65.000 millones de dólares puntualmente y aquí no ha faltado medicinas, comida a los venezolanos. Venezuela se va a recuperar y superará esta difícil situación económica”.

Redacción

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