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La magia de esta actriz argentina mete el barrio rojo de Amsterdam dentro de un escaparate de Madrid

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Soledad Oviedo es una mujer de muchas tablas / Foto: Cortesía

Mariveni Rodríguez (ALN).- Estar a milímetros de distancia de un asesino. O de una prostituta de las vitrinas de Amsterdam. Sentir ese escalofrío, como espectador activo que decide entrar dentro de un escaparate que se abre como escenario singular. O como público desprevenido a pie de calle. Está claro que la actriz, directora y productora argentina Soledad Oviedo deja atónitos y turbados a quienes pasan por la calle Velarde del barrio de Malasaña en Madrid. Porque allí está servida una emboscada teatral o un experimento en manos de todos: Teatro dentro de un escaparate.

El 5 de Velarde es un espacio autogestionado de creación escénica que Soledad Oviedo codirige junto a Damián Giménez y David Janeiro. Allí habita un escenario único en Madrid: Teatro dentro de un escaparate. Esta joven argentina, nacida en Córdoba, pone en escena un juego de introspección y extrospección donde el público tiene ante sí un teatro de dos caras, como las de un espejo, y donde se rompe con esa cuarta pared formulada por Denis Diderot o el mismo Konstantín Stanislavski.

“Estos días el telón se abre a Venus, escena femenina para hombres (y mujeres), una puesta en escena rompedora que también es un ensayo social”, informa Soledad Oviedo, subrayando que se hacen varios pases de 15 minutos hasta completar un pequeño aforo de cinco personas. “Aún más restringido por el covid-19”, dice.

“La propuesta es mostrar el trabajo escénico en dos frentes, trabajar con el directo de la calle, una suerte de quinta pared donde hay un espectador plenamente activo porque habita su realidad cotidiana”, argumenta Oviedo, tras destacar que este espacio se nutre continuamente de “nuevas experiencias artísticas para ofrecer más que una programación teatral, un experimento sociológico”.

Una propuesta escénica para un espectador activo

Teatro dentro de un escaparate es un espacio de tres metros cuadrados que presenta un teatro en dos frentes, en el interior y exterior de la sala; es un formato inmersivo porque insta a que los espectadores sean parte activa de la pieza.

“El teatro dentro de un escaparate es la intromisión dentro de la ficción. ¿Teatro de invasión? No es de sala, no es de calle, ni microteatro. Es un teatro con potencia, de crecimiento actoral y artístico. Trabajamos con la intimidad. Rompemos el anonimato del espectador porque estamos todos juntos en la propuesta”, dice sin rodeos Oviedo al tratar de definir ese espacio escénico donde la actriz Eva Coscia da un giro a la imagen de la Venus de Willendorf y a la experiencia de las vitrinas del barrio rojo de Amsterdam.

Allí, en esta pieza escrita y dirigida por Soledad Oviedo, una mujer-escultura despierta en un escaparate de un barrio céntrico, ante la mirada de los ocasionales espectadores de la calle y los que están dentro de su pequeña habitación. La mujer indaga en su forma física y en su condición femenina. La pregunta sobre qué es la belleza flota en el aire.

“Junto a Lorna Lawrie y Valeria Urigu nos reunimos en Amsterdam para observar qué sucedía en el barrio rojo, la dinámica de la prostitución legalizada, el poder, la manipulación y el dinero hasta llegar a darle forma a un concepto: la belleza física. Esto nos inquietó. Venus es el resultado de esta reflexión”, comenta Oviedo.

Teatro dentro de un escaparate es un espacio de tres metros cuadrados / Foto: Cortesía

La movida teatral de Velarde

El 5 de Velarde este año abrió paso a las residencias de artistas o creación colectiva en tiempos de pandemia para artistas emergentes y nuevas tendencias en el lenguaje teatral, continuando con el impulso que dio a puerta cerrada con la programación on line durante el 2020.

“Estuvimos un año cerrados, sin funciones. Al principio nos abrimos a la formación online con convocatoria internacional. Hoy en día los proyectos incluyen ingenieros, desarrolladores de programas y artistas para lograr interacción con diferentes lenguajes. Nuestra filosofía es velar por los procesos creativos, trabajar con el cristal abierto, despertar la curiosidad del transeúnte y mostrarle las tripas de la producción”, comenta.

Soledad Oviedo llegó a España en el 2004. Como becaria de la AECID, Agencia Española de Cooperación Internacional, para formarse en Gestión Cultural y Documentación Teatral, vinculándose desde su arribo a distintos proyectos escénicos como actriz, directora y productora. Y desde entonces se ha ido quedando en España.

Vive en el municipio de Arroyomolinos. Junto a su esposo, Nacho, y sus tres hijos, Carlota, Simón y Serena. Ubicado en el barrio de Malasaña, en Madrid, El 5 de Velarde le abrió a Soledad Oviedo un mundo de ficción y realidad. Por una parte, los artificios del teatro en directo. Por la otra, el contexto de la pandemia con los cambios de paradigma que plantea al hecho teatral. ¡Vamos, toda una movida!

“No es lo mismo hacer teatro en un escenario que hacerlo en tu hogar, sin recursos escénicos, con tu familia y para una audiencia online a la que no ves ni escuchas”, advierte.

“Durante los primeros meses de la pandemia mis hijos fueron mis técnicos, iluminador, sonido y vestuaristas. La obra Confesiones de María logramos trasmitirla a través de Zoom desde mi casa. En ese momento tuvimos que seguir adelante y aprender a hacer teatro a través de las plataformas online. Todo un aprendizaje que ya hoy adoptamos para los cursos y talleres por internet”, comenta.

Oviedo es una mujer de muchas tablas. Cuando llegó hace ya 17 años, publicó un cartel en la web de casting Solo Actores convocando a artistas que quisieran experimentar en escena sin remuneración ni muestra final y allí reunió a 20 personas. “De ese grupo quedamos seis que formamos el espacio de investigación escénica La Prole, el colectivo El Bondi y proyectos como el Teatro Despojado de Madrid”, recuerda en retrospectiva.

Ella sabe que el teatro es resistencia. “Dejaré toda la carne en el asador”. Y tiene con qué hacerlo. Se formó en la Licenciatura en Teatro de la Universidad de Córdoba, ha transitado por el espacio Documenta/Escénicas, la Compañía La Gorda con Cipriano Arguello Pitt, a quien define como su maestro. Actualmente, continúa su formación con Alejandro Catalán en Buenos Aires, vía online. Además de llevar adelante el espacio de creación escénica El 5 de Velarde (2018), continúa dirigiendo actores con su compañía Teatro en Sitios y Teatro dentro de un escaparate, con las que ha realizado producciones como Confesiones de María (2020), Teatro dentro de un escaparate (2014-2017), Del amor y otras lluvias (2016), Un encuentro con Bette (2015), Ella (2017), Embajada argentina en Madrid o Hermanos (2017-2019), obras que suman cerca de 60 producciones entre las piezas propias y colaboraciones.

Es así, parafraseando al poeta Mario Benedetti, como Soledad tiene “una soledad tan concurrida que puede organizarla (…) por colores, tamaños y promesas, por época, por tacto y por sabor”. Y, mucho, mucho más concurrida por los aplausos que traspasan el escaparate de El 5 de Velarde.

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