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La empresaria argentina que emigró a España tras el confinamiento y ahora es la mejor amiga de las pymes

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Laura Yuma teletrabaja desde Alcobendas, en Madrid / Foto: Cortesía

Mariveni Rodríguez (ALN).- Ya quedó claro que “sobrevivir no es suficiente”. Que aquella filosofía de Seth Godin, según la cual las empresas son como organismos que nacen, crecen y se modifican en busca de nuevos mercados, también necesita, sí o sí, del acompañamiento de un partner. Laura Yuma se dedica a ello: a ser la mejor compañera de pymes que requieren transformarse digitalmente.

“Con innovación y metodologías ágiles los negocios logran bajar el time-to-market (tiempo de compra del cliente) y llegar de manera más efectiva y rápida al mercado”, explica Laura Yuma desde su lugar de teletrabajo en Alcobendas, al norte de Madrid.

“Yo venía a Madrid a jubilarme. Pero un día la dueña de Semperti, María Elena Barros, me llamó y propuso abrir aquí una subsidiaria para expandirnos. Me pareció una gran oportunidad emigrar a España, estaba en mis planes por nuestra relación idiomática, y asociarme con una empresa que tiene cerca de 20 años con presencia en Argentina, Chile y Perú me pareció genial. “Es un gran reto. Sin duda, confiamos en este mercado y en la relación que tenemos en Argentina con nuestros aliados IBM, Red Hat, Dell, Vmware y otros más, para conseguir nuestro objetivo”.

El foco de Laura Yuma y Gustavo Menes, su esposo, es conseguir meterse en los segmentos de la banca y finanzas, telecomunicaciones, utilities, manufactura, salud, logística y retail. No es tarea fácil, pero para un emigrante dejar su familia atrás, su ciudad y amigos tampoco es simple.

“Echo de menos a mi hermana, a mi madre y a mi tía. Soy muy gregaria y me gusta la fiesta, celebrar con mis amigos los cumples, ir los veranos a la playa y compartir los domingos un asado”, dice preparándose para salir a su clase de tenis en la Federación de Tenis de Madrid, donde está ya haciéndose de colegas.

“Cuando jugaba el tenis en Argentina lo hacíamos en pareja. Este deporte te da la endorfina necesaria; es el sustituto del psicólogo: cambias de lado, tomas agua, piensas. Allá, en mi ciudad de La Plata, jugaba con mis amigas y aprovechamos ese tiempo para contarnos nuestras cosas”, dice extrañando esos lazos.

Agente de cambio

Laura Yuma es ingeniera hidráulica licenciada en la Universidad Nacional de La Plata y, a su vez, tiene obra como grabadora tras cursar estudios en la Facultad de Bellas Artes en La Plata. De esta formación saca sus atributos para proyectar, ejecutar y diseñar obras valiéndose de la investigación y la experimentación. En su caso, guía a sus clientes en la adopción de nuevas plataformas digitales enfrentando el desafío cultural, técnico y metodológico.

“Las pymes están rezagadas y necesitan transformarse digitalmente. Queremos hacer que esta experiencia sea accesible, ágil y efectiva. Conseguir un cliente lleva a otro y a otro, porque el boca a boca es importante, pero hay que estar a la vanguardia de los nuevos paradigmas”, destaca Yuma, confiada en aportar una solución a las empresas sobre la base de la transferencia de conocimientos y colaboración mutua con el cliente.

Laura Yuma explica que la idea de Semperti es realizar “el diseño, la implementación y el soporte continuo de las plataformas necesarias para el despliegue de aplicaciones modernas, garantizando la robustez y la escalabilidad de los sistemas que aseguran la continuidad del negocio”.

“Sabemos que en la pandemia se dio la combinación de pasarnos ocho meses encerrados en Argentina, mirarnos a nosotros mismos. Y en nuestro caso, querer tener la experiencia de vivir en el exterior y ver qué onda, saber qué pasaba, fue un impulso”, dice Laura recordando que, cuando en junio de 2020 se abrió el primer vuelo desde Buenos Aires a Madrid, no lo pensaron dos veces y compraron sus billetes.

“Renuncié a mi trabajo. Sacamos los pasajes y en dos meses cerramos todo: mis obras de grabado, mis objetos de toda la vida, mi vestido de casamiento y en tres cajas y algunas valijas metimos toda nuestra vida”.

Saltar barreras mentales

Yuma tiene tras de sí un camino andado. Viene de trabajar en Argentina en Telefónica y en Microsoft. “Después de todo este proceso que estamos viviendo creo que nos ha tocado saltar las barreras mentales y dedicarnos a hacer lo que nos propongamos. Sabemos que el español valora mucho el capital humano argentino, pero que hay preferencia por las empresas locales. Por eso fundamos Semperti en Madrid”, explica.

El foco de este grupo está fuertemente orientado a la innovación, la transformación digital, la ciberseguridad y las nuevas tecnologías. Y aunque no haya creado su propia firma, Laura Yuma se ha sentido siempre una emprendedora dentro de las organizaciones donde ha trabajado.

“Antes me daba miedo e inseguridad emprender sola un negocio. Pero la pandemia lo cambió todo. Por eso pienso que este virus ha sido bueno y malo. Destaco en positivo el hecho de acelerar procesos de transformación que estaban pendientes en las empresas y también en lo personal”, confiesa.

“Implementamos -describe- metodologías de trabajo que permiten incrementar la productividad y entregar productos de alta calidad de forma veloz. Materializamos las ideas de nuestros clientes en productos digitales. Queremos agregar nuestra experiencia en todo el ciclo de vida de una marca hasta su lanzamiento al mercado y minimizar el tiempo de decisión en la compra”.

Yuma explica que la ingeniería de software que producen en Semperti con un equipo multidisciplinario logra construir productos tanto en plataformas web como móviles. “Ofrecemos soporte y resolución de incidentes a través de consultas y asistencia en configuraciones. Hacemos un seguimiento a las marcas y prestamos apoyo en tareas operativas sobre las plataformas alcanzadas”.

Son tiempos de cambio, Laura sabe que quien esté abierto al aprendizaje será parte del futuro. Por experiencia propia reconoce este devenir. La pandemia la encerró en su ciudad de La Plata por ocho meses, tiempo que le permitió también observar el encierro de millones de personas, cuya única salida al mundo exterior fue la navegación por internet. “Ahora toca salir al mercado a competir”.

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