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La herramienta de cartografía estelar más moderna nace entre México y España

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    Grantecan es el telescopio óptico más grande del planeta / Foto: IAC

    Daniel Gómez (ALN).- Se llama Megara, es un proyecto liderado por la Universidad Complutense de Madrid y ha encontrado en México a su socio principal. Se instaló en el telescopio óptico más grande del mundo -ubicado en España- y supone una inversión de seis millones de euros. Comenzó a funcionar el 28 de abril.

    En el mayor telescopio del mundo, la tecnología más moderna. Este será el gran logro de Megara, una herramienta óptica capaz de captar la luz de estrellas individuales y analizar cómo se movían los elementos de otras galaxias hace 10.000 millones de años. “Es todo un avance dentro de la astronomía”, relató al diario ALnavío Marisa García Vargas, gestora del proyecto. “Los astrónomos apreciarán detalles como nunca antes”.

    Megara comenzó a funcionar el 28 de abril en la isla de La Palma (España). Ahí descansa el Gran Telescopio Canarias (Grantecan), el dispositivo óptico más grande del planeta.

    El germen de esta idea se remonta a 2009. Por aquel entonces, el Grantecan, como ente público, lanzó un anuncio de contratación que adjudicó a un consorcio liderado por la Universidad Complutense de Madrid. Antes de firmar el contrato, Megara pasó por diferentes etapas de validación que resolvieron con éxito en 2010. Sin embargo, García matizó que “el proyecto estuvo paralizado por falta de fondos hasta 2014”. No fue sino hasta ese año cuando el telescopio consiguió los seis millones de euros (aproximadamente 6,5 millones de dólares) necesarios para construir Megara en “tiempo récord”, tres años.

    Según informó al diario ALnavío la doctora Esperanza Carrasco Licea, “no hay antecedente de ningún instrumento para el Grantecan que se haya desarrollado tan rápido”. Carrasco es investigadora del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (Inaoe) de México. Esta institución lleva trabajando con el telescopio desde 1994, cuando el Instituto Astrofísica de Canarias lo conformó como sociedad anónima.

    La óptica viene de México

    La óptica de Megara fue pulida en México / Foto: Inaoe

    En esta ocasión, el Inaoe, como socio principal de la Universidad Complutense, desarrolló dos paquetes de trabajo para el consorcio Megara: la óptica del espectrógrafo -junto al Centro de Investigaciones en Óptica de México– y el criostato. “El primero consistió en la fabricación de 73 elementos ópticos de muy alta precisión y de gran tamaño. La óptica es la parte medular del instrumento. Por otro lado, el criostato es un dispositivo que alberga el detector y funciona a 200 grados centígrados bajo cero. Es necesario que opere a estas temperaturas a fin de disminuir el ruido”, apuntó Carrasco.

    Si el pulido de la óptica viene de México, en España, la Universidad Complutense, la Universidad Politécnica de Madrid y el Instituto de Astrofísica de Andalucía desarrollaron los procesos de diseño, hardware y software para Megara. “Prueba fehaciente”, según la investigadora del Inaoe, “del éxito de unir esfuerzos entre instituciones españolas y mexicanas”.

    Asimismo, desde el consorcio destacan el papel de dos empresas españolas: Fractal SLNE, encargada de la gestión, ingeniería de sistemas y diseño del espectrógrafo, y Added Value Solutions AVS, responsable del sistema de posicionadores robóticos del instrumento.

    El Inaoe de México ha desarrollado dos paquetes de trabajo para el proyecto

    Desde el equipo del proyecto, están seguros de que Megara será la herramienta favorita de los astrónomos. Una vez que esté instalada y empiece a funcionar en el Grantecan, la cartografía estelar adquirirá nuevos matices. Según apuntó la gerente, Marisa García, se trata de lo último en fibras ópticas y redes holográficas. La tecnología más puntera en el telescopio más grande. “Se podrá determinar la composición química, la cinemática y la edad de las poblaciones estelares más allá de nuestras galaxias con una precisión sin precedentes”.

    Un cóctel de experiencias que no solo disfrutará la ciencia. También la economía. Porque según García, la inversión de seis millones de euros (6,5 millones de dólares) generó un movimiento próximo a 10 millones de euros (10,7 millones de dólares).

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