Redacción (ALN).- Este miércoles, un fallo mundial en la red social Instagram, controlada por Meta, facilitó la difusión de videos con violencia extrema y pornografía, lo que la empresa catalogó como un «error» en la alternativa Reels.
El productor musical Kristoffer Reinman dijo a The Washington Post que su ‘feed’ comenzó a llenarse de «cosas sangrientas, vídeos de torturas, cosas que simplemente no quieres ver». La misma situación vivieron miles de usuarios que vieron en sus pantallas imágenes gráficas de decapitaciones, palizas grupales o sexo explícito provenientes de cuentas desconocidas con miles de seguidores.
Aunque los representantes de Meta no han dado una explicación específica de lo sucedido, las propias políticas de la compañía impiden que dicho contenido esté presente en Instagram, ya que las normas de la comunidad establecen que los videos violentos o sexuales son eliminados automáticamente, así como los comentarios de esa índole.
Una posible explicación para este hecho radica en los orígenes de Reels. Cuando la plataforma decidió lanzar el nuevo formato de vídeo para competir con TikTok, recompensó a las cuentas que compartían videos verticales con un aumento de las visualizaciones y permitió la monetización de los creadores de contenido que usan video.
Es así como contenidos de violencia y pornografía encuentran algún espacio de visibilidad a pesar de que Meta impone un control bastante estricto sobre los contenidos.
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