(EFE).- El oficialismo venezolano conmemoró este jueves los 36 años del llamado Caracazo, lo que consideró fue una «rebelión» que «sentó las bases» para «la victoria del huracán bolivariano en 1998», en referencia a la llegada al poder del presidente Hugo Chávez, quien falleció en 2013.
El chavismo convocó a movilizaciones este jueves en Caracas, y las ciudades cercanas de Guarenas y Guatire, para conmemorar esta fecha, cuando para Nicolás Maduro -quien juró en enero para un tercer mandato en Venezuela, tras su cuestionada reelección el año pasado- ocurrió «la masacre y la represión más brutal» que se haya conocido en el país.
«De esta generación traicionada surgió el pueblo bolivariano, el comandante Chávez, la rebeldía de las revolucionarias y los revolucionarios que estamos construyendo los tiempos históricos del siglo XXI», indicó Maduro en su canal de Telegram.
También en esa red social, el titular de Exteriores, Yván Gil, afirmó que el Caracazo fue una «revolución popular espontánea» que surgió en «respuesta al hambre y la profunda desigualdad social provocadas por las políticas neoliberales del Fondo Monetario Internacional», que fueron aplicadas -añadió- por el entonces Gobierno de Carlos Andrés Pérez.
Por su parte, el titular del Ministerio de Defensa, Vladimir Padrino López, aseguró que el Caracazo sirvió como «abono fértil de un inexorable y radical cambio político en Venezuela: la Revolución Bolivariana».
«Transcurridas más de tres décadas de tan infausto episodio de la vida nacional, hoy Venezuela cuenta con una Fuerza Armada Nacional Bolivariana que se coloca siempre del lado de su pueblo para defender sus derechos y conquistas sociales», expresó Padrino López a través de un comunicado.
El funcionario pidió no olvidar que «este levantamiento» fue «brutalmente ensombrecido por la acción desmedida de un régimen irresponsable que cobardemente ordenó la suspensión de las garantías constitucionales y el uso desmedido de la fuerza pública».
El Caracazo fue una revuelta popular, surgida el 27 de febrero de 1989, que comenzó en la ciudad de Guarenas, en el estado Miranda (norte), y se extendió hacia las barriadas pobres de Caracas.
Las protestas surgieron en rechazo a las alzas de precios, entre ellas de la gasolina, y tarifas exigidas por el Fondo Monetario Internacional en un acuerdo con el Gobierno de Carlos Andrés Pérez.
La jornada de disturbios y saqueos fue sofocada a tiros por militares y policías que dejaron un número aún no determinado de muertos y que van de 300 a 3.000, según fuentes oficiales de entonces y de ahora.