Antonio José Chinchetru (ALN).- La investigadora del Real Instituto Elcano Mila Milosevich-Juaristi ha analizado la ‘guerra de información’ de Rusia en Cataluña. Le cuenta al diario ALnavío que el Kremlin ha puesto su foco en esa región para tratar de desestabilizar a España por ser miembro de la Unión Europea, de la OTAN y por ser una democracia occidental. Ha comentado que la estrategia coincide con la de Nicolás Maduro, pero no necesariamente el presidente venezolano tiene que actuar coordinado con Vladimir Putin.
El think-tank español de estudios internacionales y estratégicos Real Instituto Elcano publicó la semana pasada un informe sobre la injerencia de Rusia en el reto independentista catalán titulado La “combinación”, instrumento de la guerra de información de Rusia en Cataluña. En él, Mira Milosevich-Juaristi analiza la estrategia seguida por el Kremlin con respecto a esta comunidad autónoma. La autora es investigadora principal del Real Instituto Elcano y profesora de Historia de Relaciones Internacionales del Instituto de Empresa; es doctora de Estudios Europeos por la Universidad Complutense de Madrid y licenciada en Sociología y Ciencias Políticas por la Universidad de Belgrado (Serbia). Ha conversado con ALnavío sobre la cuestión tratada en su análisis.
– ¿Podemos hablar abiertamente de que existe un conflicto de Occidente con Rusia?
– Conflicto existe, sin ninguna duda, comenzando por Ucrania, donde el Cuarteto de Normandía ha intentado llegar a un acuerdo de paz. Hay un conflicto de intereses, tanto en Oriente Medio como en Europa del Este, en Ucrania. Pero una cosa es un conflicto de intereses y otra una guerra.
“No existe una guerra abierta y convencional, pero sí una guerra de información que Rusia ha emprendido contra Occidente”
Si la pregunta es si hay una guerra, la respuesta es que hay una ‘guerra de información’ de Rusia contra Occidente. El hecho mismo de que ese concepto forme parte de la doctrina militar rusa de 2014 es, para mí, un indicio de que Rusia considera que está en plena guerra de información.
Por lo tanto, existe un conflicto de intereses, no sólo en Ucrania sino en Siria. Y no existe una guerra abierta y convencional, pero sí una guerra de información que Rusia ha emprendido contra Occidente.
– Entonces, ¿debemos hablar más de ‘guerra de información’ que de ‘desinformación’?
– La desinformación es un instrumento de la ‘guerra de información’. Este es un concepto amplio que supone el uso de varios instrumentos. Incluye el uso de ciberinteligencia, ciberataques, hackeo, boots, trolls, noticias verdaderas y falsas, uso de las fuentes informativas de actores habitualmente hostiles a Occidente…
La desinformación no es simplemente contar mentiras, sino plasmar mensajes con la intención de engañar al enemigo o al adversario. Por lo tanto, es una técnica de la guerra de información.
– ¿Por qué le interesa tanto a Vladimir Putin influir sobre lo que ocurre en Cataluña?
– No es que le interese especialmente Cataluña. Mas bien actúa porque España es parte de la Unión Europea, la OTAN y el mundo occidental, y es un Estado que comparte valores de la democracia liberal. Uno de los objetivos del régimen ruso es desacreditar a los gobiernos que lo critican. En toda esta guerra de información hay un resentimiento del Kremlin, que cree que Occidente, en especial Estados Unidos, hace esto en el espacio postsoviético, durante las ‘revoluciones de color’. Lo ve como una manera de darle a Occidente un poco de su propia medicina.
“A Vladimir Putin le interesa Cataluña porque la ve como un instrumento perfecto”
Le interesa Cataluña, por tanto, porque la ve como un instrumento perfecto. Primero, para desacreditar a un Estado miembro de la Unión Europea, España. Vende la imagen del uso desmedido de la fuerza por la Policía, comparándola con costumbres de la época franquista. Es verdad que la Policía ha usado la fuerza, pero también que los independentistas manipularon mucho las imágenes. Aquí, la desinformación es que cogen una noticia que es verdadera pero intencionadamente la interpretan de una manera maligna: comparar a España con el franquismo, lo que no es cierto.
El objetivo exterior es desacreditar a España, a la Unión Europea, la OTAN y el mundo occidental. Pero también hay un mensaje interior, hacia los rusos. Se les dice: ‘¿quiénes son ellos para darnos lecciones de democracia? Mirad lo que hacen, su sistema político no sería tampoco bueno para nosotros’.
– ¿Cuáles son los principales instrumentos de Rusia en la guerra de la información sobre Cataluña?
– Se ha investigado mucho. El documento que he escrito para el Real Instituto Elcano se basa en información que he consultado con asesores del Ministerio de Defensa. El Gobierno de España ha hecho su propia investigación, tanto Defensa como varios cuerpos de seguridad. Hay pruebas sólidas de que Rusia ha interferido, lo que no está comprobado de forma fehaciente es que la orden saliera del Kremlin. Y eso me temo que nunca va a poder ser confirmado al cien por cien. Pero hay que tener en cuenta que este tipo de ataques necesitan de ciberinteligencia y de inteligencia clásica. Una operación de tal envergadura requiere de instrumentos de los que dispone el Estado, pero no un particular.
Se trata de una combinación de varios instrumentos. Primero había que piratear o conseguir de fuentes abiertas la información de los posibles blancos, de los posibles receptores de una información rusa. Quiénes serían adecuados para ello. Es un trabajo de análisis previo al envío de mensajes.
Luego hay otra dama. Resulta claro que los tuits que han enviado Julian Assange y Edward Snowden, aunque los de este último son de un número menor, han sido repetidos por autómatas, tanto por robots como por trolls, respuestas controladas por humanos. No niego que haya gente que apoye a Assange, pero cada vez hay más pruebas de su estrecha colaboración con los independentistas. Es conocido que Oriol Soler, un ideólogo del independentismo, pasó hace unos días unas tres o cuatro horas con Assange. Tenemos también pruebas sólidas de esta relación.
Se trata, por lo tanto, de una combinación de varios instrumentos: inteligencia, ciberinteligencia, ciberataques o simple pirateo o hackeo de información. Se le suma una colaboración con los tuits de agentes hostiles, muy proindependentistas en este caso, que luego son repetidos por los boots y los trolls; y una actividad inmensa de los medios de comunicación clásicos controlados por el Kremlin. Es el caso de (la televisión) Russia Today y (la agencia) Sputnik. Es muy interesante ver además los contenidos de los medios internos, dirigidos al público ruso, cómo han informado sobre Cataluña.
Es un caso más, no una anomalía. Rusia ha llevado a cabo su injerencia en Estados Unidos y en el Brexit. Lo ha intentado en Francia y en Alemania. También lo ha hecho, claramente, en el referéndum sobre Ucrania en Holanda (en el que se rechazó el ingreso del país de Europa Oriental en la Unión Europea, en abril de 2016). Tiene su lógica interna y su desarrollo.
– Telesur, controlada por el Gobierno de Nicolás Maduro, también toma un partido evidente a favor de los puntos de vista del independentismo catalán. ¿Está actuando Venezuela, y también Irán con HispanTV, de manera conjunta con Rusia en esta guerra de la información?
“Puede que haya coordinación de Venezuela con Rusia o no, pero este detalle carece de importancia”
– Sobre Irán no tengo ninguna información. Con respecto a Venezuela, está confirmada esta actitud. Puede que haya coordinación con Rusia o no, pero este detalle carece de importancia. La estrategia en las redes sociales es la misma. Nicolás Maduro tuiteó contra Mariano Rajoy diciendo que no podía estar haciendo lo que él hace en su propio país. Para eso no necesita que le adoctrine nadie desde Rusia. Él es así, e incluso ha dicho cosas peores en público. Por lo tanto, no creo que sea una condición necesaria para que esto funcione.
– En su informe, usted cifra en un 2.000% el incremento de la actividad rusa en internet sobre Cataluña durante las últimas semanas. ¿Cree que esto va a crecer todavía más ahora que se acercan las elecciones autonómicas?
– Ellos lo intentarán. Dependerá del Gobierno de España y de su capacidad para responder. Lo que hemos visto en el caso del referéndum ilegal de Cataluña es que la diplomacia española ha trabajado bien. Ha habido condenas de la Unión Europea, del Parlamento Europeo, embajadas, primeros ministros, etcétera. Donde ha fallado ha sido en la comunicación, tanto hacia el extranjero como, en algunos momentos, con sus propios ciudadanos. Uno de los fallos es que fue incapaz de responder, de contener, la propagación de fake news, de la manipulación y la propagación de los mensajes de Assange.
Las democracias no pueden defenderse al cien por cien de ello, porque no van a bloquear toda la información y las redes sociales, como sí hacen Rusia o China. Las democracias no son regímenes autocráticos que prohíben internet, por lo que nunca vamos a estar completamente seguros ante ello. Pero sí se puede controlar, y en eso consiste la nueva estrategia de la Unión Europea, aunque no se ha detallado muy bien cómo se va a hacer.
El problema no es sólo contrarrestar una noticia falsa. Es tener una estrategia, porque Rusia sí la tiene.
– ¿Y España tiene una estrategia?
“Creo que ahora España tomará medidas cautelares e intentará protegerse”
– Yo creo que todavía no, pero nunca es tarde y puede que vaya a tenerla. Hasta ahora España nunca ha prestado demasiada atención a las noticias sobre la actividad rusa, de la que sí han hablado mucho los países bálticos, Polonia y Ucrania. Como le ha tocado de cerca y en su propio territorio, creo que ahora España tomará medidas cautelares e intentará protegerse.
– ¿Hay motivos para sospechar que la actividad de Rusia en España destinada a desestabilizar el sistema va más allá de la ciberguerra y la guerra de la información?
– Es difícil de comprobar. Está comprobado que Rusia ha financiado en Francia al Frente Nacional, y Marine Le Pen ha dicho públicamente que Putin le ha dado dinero porque todos los bancos franceses le han negado créditos. Hay indicios de que el presidente ruso financia a los movimientos radicales de toda Europa. Que financie a Podemos es una suposición de The Economist, pero la misma revista reconoce que no hay pruebas. Aunque no me sorprendería que lo haga, porque estaría en la misma línea de financiar a Le Pen.
– ¿Esto incluiría financiar o dar apoyo logístico de algún tipo al independentismo catalán?
– Yo no puedo hablar de lo que no tengo información comprobada. En cualquier caso, el periódico El Confidencial publicó que el banco Sberbank -sancionado por EEUU y la UE por financiar el separatismo prorruso de Ucrania oriental- ha pagado al lobby que fue contratado por la Generalitat para promocionar la independencia, y que este lobby también recibió dinero de Rusia. Pero no hay prueba directa de ello. Son cosas muy difíciles de comprobar, pero cada vez se perfeccionan más los instrumentos digitales para investigar.